Un equipo de investigadores del Centro de Investigación Médica Aplicada (Cima) y de la Clínica Universidad de Navarra identificó un nuevo mecanismo molecular implicado en el mieloma múltiple, un cáncer hematológico que afecta a la médula ósea y que se caracteriza por su resistencia a los tratamientos y la frecuente aparición de recaídas.
El estudio, publicado en la revista científica Blood, se centró en analizar el papel de los factores de transcripción, proteínas encargadas de regular la activación de los genes, con el objetivo de comprender mejor los procesos que favorecen el desarrollo de esta enfermedad y detectar nuevas oportunidades terapéuticas.
Los investigadores descubrieron que el factor de transcripción IRF2, cuyo papel en el mieloma múltiple era hasta ahora desconocido, desempeña funciones esenciales en la progresión del tumor. Según explicó la primera autora del trabajo, Nahia Gómez-Echarte, este hallazgo demuestra que IRF2 podría convertirse en una prometedora diana terapéutica para el tratamiento de esta patología.
Además de su potencial como objetivo para futuros tratamientos, los científicos comprobaron que los niveles de expresión de IRF2 también funcionan como un biomarcador capaz de diferenciar a los pacientes con mejor o peor pronóstico. Esto permitiría mejorar la clasificación clínica y anticipar con mayor precisión la respuesta a las distintas terapias.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo analizó 230 factores de transcripción mediante herramientas computacionales y seleccionó 54 que estaban presentes en células de mieloma. Luego aplicó tecnología CRISPR para inhibir cada uno de ellos y evaluar su importancia en la supervivencia de las células tumorales, identificando finalmente 22 factores potencialmente esenciales para el desarrollo de la enfermedad.
Entre ellos, IRF2 destacó por su participación en procesos biológicos fundamentales como la regulación de la necroptosis (un tipo de muerte celular programada), la migración de las células cancerosas y el control de su ciclo de crecimiento. Estas funciones lo posicionan como una pieza clave en la biología del mieloma múltiple.
Los investigadores sostienen que incorporar este nuevo biomarcador a los sistemas actuales de clasificación del mieloma múltiple podría mejorar la capacidad para predecir la evolución de los pacientes y personalizar los tratamientos. El trabajo fue realizado en el marco del CIBER de Cáncer (CIBERONC) y contó con financiación del Instituto de Salud Carlos III, el Gobierno de Navarra y la Fundación Paula and Rodger Riney.
Fuente: SINC.