Las enfermedades bucodentales afectan a casi 3.700 millones de personas en todo el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, la mayoría de estos problemas se pueden prevenir con cuidados básicos y sostenidos en el tiempo.

En Argentina la situación también preocupa. Se estima que 7 de cada 10 personas tienen caries en la infancia, una afección frecuente pero evitable. Los especialistas insisten en que no hay que esperar a que aparezca el dolor para actuar, sino que la prevención es la herramienta más efectiva.

En ese sentido, se recomienda que la primera visita al odontólogo sea antes del primer año de vida. Este primer contacto permite detectar posibles riesgos a tiempo y evitar la llamada “caries de la primera infancia”, una enfermedad común que puede generar complicaciones si no se trata.

Aun así, muchas personas siguen consultando al dentista solo cuando tienen una urgencia. De hecho, se estima que 4 de cada 10 argentinos acuden a controles una vez al año o incluso menos, lo que reduce las posibilidades de prevenir problemas a tiempo.

Desde el primer diente

El cuidado comienza desde la aparición del primer diente. En ese momento ya se debe incorporar el cepillado con un cepillo pequeño y de cerdas suaves. La pasta dental con flúor también se utiliza desde el inicio, pero en cantidades muy pequeñas: del tamaño de un grano de arroz hasta los 3 años, y del tamaño de una arveja entre los 3 y los 6.

Además, es fundamental que un adulto supervise el cepillado al menos dos veces al día. También se aconseja evitar prácticas que aumentan el riesgo de caries, como dormir a los niños con mamaderas con líquidos azucarados o endulzar el chupete.

La clave, coinciden los especialistas, está en la constancia. La salud bucal no se resuelve cuando aparece un problema, sino que se construye todos los días con pequeños hábitos que, a largo plazo, marcan la diferencia.

Fuente: Agencia NA.