La hepatitis es una enfermedad que provoca la inflamación del hígado y, en muchos casos, puede prevenirse mediante la vacunación y la adopción de hábitos saludables. En el marco del Día Mundial contra la Hepatitis, conmemorado este martes 28 de julio, especialistas hicieron hincapié en la importancia de sostener las coberturas de inmunización y realizar controles periódicos para detectar a tiempo las infecciones que suelen cursar sin síntomas.
Una de las principales preocupaciones es la caída en la vacunación contra la hepatitis A. Según explicó el médico hepatólogo Esteban González Ballerga (M.N. 78.316), jefe de la División de Gastroenterología del Hospital de Clínicas, la cobertura pasó del 100% al 80% en los últimos dos años, lo que deja a miles de niños susceptibles de contraer la enfermedad. "A los 12 meses, todos deberían vacunarse. Si no aplicamos la vacuna fielmente, a futuro va a traer problemas", advirtió.
La hepatitis A se transmite principalmente por vía fecal-oral, a través del consumo de agua o alimentos contaminados, aunque también puede contagiarse por vía sexual. Si bien la mayoría de los casos evoluciona favorablemente, alrededor del 20% de las personas infectadas tiene mayor riesgo de desarrollar formas graves, por lo que la prevención continúa siendo la herramienta más efectiva.
Los especialistas también recuerdan que existen otros tipos de hepatitis virales. La hepatitis B se transmite por contacto con sangre, relaciones sexuales sin protección y de madre a hijo durante el embarazo o el parto. Aunque actualmente tiene baja circulación, es una enfermedad altamente contagiosa y puede permanecer durante años sin manifestar síntomas. De hecho, constituye la octava causa de muerte en el mundo. Por ese motivo, recomiendan que toda la población sexualmente activa o en edad fértil conozca su estado inmunológico y complete la vacunación.
En tanto, la hepatitis C sigue siendo la principal causa de trasplante hepático por cirrosis y cáncer de hígado en Argentina. Se estima que afecta al 1% de la población, pero la gran mayoría desconoce que está infectada debido a que suele ser asintomática. Sin embargo, los tratamientos actuales permiten alcanzar tasas de curación cercanas al 95%, por lo que los especialistas aconsejan que todas las personas mayores de 50 años se realicen un estudio para detectarla al menos una vez en la vida, incluso si no presentan factores de riesgo.
La hepatitis E, por su parte, también se transmite principalmente por agua y alimentos contaminados. En la mayoría de los casos provoca una infección aguda que se resuelve espontáneamente, aunque puede generar complicaciones importantes en embarazadas y en personas con el sistema inmunológico comprometido.
Como parte de las estrategias de prevención, el Hospital de Clínicas implementó un programa para evaluar el estado de vacunación de pacientes atendidos en el Consultorio de Infecciones de Transmisión Sexual. Tras encuestar a 370 personas, se identificó a 187 pacientes que eran susceptibles de contraer hepatitis A o B. De ellos, 78 iniciaron el esquema de vacunación contra hepatitis B y 53 comenzaron el correspondiente a hepatitis A, resultados que muestran una buena aceptación inicial, aunque todavía persiste el desafío de completar los esquemas.
Además de la vacunación, los especialistas insisten en la importancia de realizar controles médicos periódicos, análisis de sangre y una ecografía hepática al menos una vez en la vida. A esto se suman medidas sencillas como mantener una adecuada higiene de manos, consumir agua segura, utilizar preservativo en las relaciones sexuales, moderar el consumo de alcohol, llevar una alimentación saludable y realizar actividad física. "La cura es posible con tratamientos simples, eficaces y disponibles, pero el diagnóstico precoz sigue siendo la clave para evitar las formas más graves de la enfermedad", concluyó González Ballerga.
Fuente: Agencia NA.