Por medio del sudor y la respiración, el cuerpo pierde líquidos en forma constante. Esto sucede incluso sin realizar actividad física intensa, sino simplemente por el hecho de estar conviviendo con altas temperaturas. De hecho, muchas personas no logran reponer el agua perdida en forma adecuada lo que genera el ingreso a un estado de deshidratación leve pero sostenida, situación que puede pasar inadvertida y afectar el bienestar diario.
Especialistas señalan que, prestar atención a señales tempranas como una orina de color oscuro, sequedad en la boca o cansancio persistente, resulta clave para prevenir cuadros más severos como un golpe de calor. Según un informe reciente, niños y personas mayores así como quienes pasan muchas horas al aire libre o en ambientes calurosos presentan un mayor riesgo y requieren una hidratación más cuidadosa y frecuente.
“La sed no siempre es un indicador confiable. Cuando aparece, muchas veces el cuerpo ya está deshidratado. Por eso es importante incorporar el hábito de tomar agua a lo largo del día, incluso sin sensación de sed, y elegir opciones que acompañen una hidratación saludable”, señalan expertos.
Consejos para prevenir la deshidratación silenciosa en verano
-Tomar agua de manera regular durante todo el día, sin esperar a tener sed.
-Observar el color de la orina: tonos claros suelen indicar una hidratación adecuada.
-Aumentar el consumo de agua en días de mucho calor o ante mayor actividad física.
-Prestar especial atención a niños y adultos mayores, que suelen percibir menos la sed.
-Elegir aguas de calidad y baja en sodio para el consumo cotidiano.
"En el verano, la hidratación cumple un rol central no solo para evitar golpes de calor, sino también para sostener el bienestar general. Elegir un agua baja en sodio permite hidratarse de forma segura y constante, sin sumar un consumo innecesario de este mineral”, concluyeron.
Fuente: Agencia NA.