Los medicamentos inyectables para adelgazar se convirtieron en una de las herramientas más buscadas para el tratamiento de la obesidad y el sobrepeso. Sin embargo, los especialistas remarcan que su eficacia depende de un enfoque integral y que, sin cambios en los hábitos de vida, los resultados pueden ser temporales.
Estos tratamientos pertenecen a la familia de los agonistas del GLP-1, una hormona que el organismo produce de forma natural después de comer y que ayuda a generar sensación de saciedad. Al imitar su acción, estos fármacos permiten reducir el apetito y favorecer la pérdida de peso, aunque los médicos aclaran que ningún alimento puede reemplazar su efecto terapéutico.
La médica especialista en clínica médica y diabetología, Susana Fuentes (M.N. 92.619), explicó que existe un error frecuente al considerar estas inyecciones como una solución definitiva. Si bien algunos alimentos como las legumbres, los pescados, los frutos secos y las verduras de hoja pueden estimular la producción natural de GLP-1, ese efecto no equivale al de los medicamentos y no existe evidencia científica que respalde esa comparación.
La profesional destacó que el verdadero desafío comienza una vez iniciado el tratamiento. Al disminuir el apetito, muchas personas también reducen sin darse cuenta el consumo de proteínas, fibra y otros nutrientes esenciales, lo que puede favorecer la pérdida de masa muscular en lugar de grasa corporal. Por ese motivo, recomienda acompañar el tratamiento con un plan de alimentación supervisado y ejercicios de fuerza para preservar la musculatura.
Además, Fuentes recordó que la obesidad es una enfermedad metabólica y no una cuestión de falta de voluntad. Esa mirada, todavía muy instalada en la sociedad, suele generar culpa, retrasar las consultas médicas y dificultar el acceso a un tratamiento adecuado. También señaló que muchas personas recuperan gran parte del peso perdido dentro de los 18 meses posteriores a abandonar la medicación, especialmente cuando no incorporaron hábitos saludables.
Otro aspecto que influye es el económico. Actualmente, la cobertura de estos medicamentos suele estar reservada para pacientes con obesidad severa y enfermedades asociadas, mientras que muchas personas deben afrontar el costo del tratamiento de manera particular. No obstante, la especialista considera que el desarrollo de nuevas moléculas, incluidas versiones orales y de aplicación menos frecuente, podría ampliar el acceso y reducir los precios durante los próximos años.
Para quienes evalúan iniciar este tipo de tratamiento, los especialistas subrayan que la decisión debe tomarse junto a un equipo de salud, con los estudios correspondientes y objetivos realistas. Los medicamentos pueden ser un aliado muy eficaz para perder peso, pero no reemplazan una alimentación equilibrada, la actividad física ni el seguimiento médico, pilares indispensables para obtener resultados duraderos.
Fuente: Agencia NA.