La muerte súbita es un deceso inesperado que ocurre de manera repentina, generalmente dentro de la primera hora desde el inicio de los síntomas. Su aparición suele generar conmoción, especialmente porque puede presentarse en personas que aparentaban estar sanas y sin antecedentes conocidos de enfermedad.
En la Argentina se estima que se producen alrededor de 40.000 casos anuales, aproximadamente uno cada 1.000 habitantes. Más del 70% de los episodios ocurre fuera del ámbito hospitalario, en hogares, lugares de trabajo, campos deportivos y otros espacios públicos. Por eso, la primera respuesta suele quedar en manos de personas que no son profesionales de la salud.
Ante esta realidad, saber realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) puede ser determinante. Luego de un paro cardíaco, el daño cerebral comienza a producirse a los pocos minutos y, por cada minuto que se demora el inicio de la RCP, disminuyen las posibilidades de sobrevida. “Frente a una situación de paro cardíaco, cada minuto cuenta. Llamar al 107, iniciar compresiones torácicas y, de ser posible, utilizar un DEA, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte”, señaló la médica cardióloga y especialista en medicina del deporte del Hospital Británico, Dra. María Alejandra Angrisani.
En este sentido, la Ley 27.159 establece que los espacios públicos y privados de acceso público con una circulación diaria superior a 1.000 personas deben contar con al menos un desfibrilador externo automático (DEA). La normativa también contempla lugares donde se realiza actividad física, como clubes y gimnasios, además de establecimientos carcelarios, cuarteles de bomberos y medios de transporte de larga distancia.
Durante la Semana de la Concientización y Prevención de la Muerte Súbita, que se conmemora del 21 al 27 de agosto, especialistas buscan reforzar la información sobre prevención y respuesta ante estas emergencias. En adultos, alrededor del 80% de las muertes súbitas se relacionan con enfermedades coronarias y factores de riesgo como el tabaquismo, la hipertensión, la diabetes y la obesidad. En personas jóvenes, en cambio, las anomalías congénitas aparecen entre las principales causas.
Por eso, los controles médicos periódicos, una alimentación saludable, la actividad física regular y el adecuado seguimiento de los factores de riesgo forman parte de las principales medidas preventivas. Sin embargo, los especialistas advierten que ningún estudio permite anticipar la totalidad de los casos, por lo que la preparación de la comunidad también resulta fundamental.
El deporte y la importancia de los controles
La muerte súbita en el deporte es aquella que ocurre de manera inesperada durante la práctica deportiva o hasta una hora después de finalizarla, por una causa natural y no traumática. Aunque su incidencia exacta es difícil de establecer, se estima que afecta aproximadamente a 2 de cada 100.000 personas jóvenes. A pesar de tratarse de una cifra baja, sus consecuencias hacen que la prevención tenga un papel central.
“La realización del apto físico o examen preparticipativo constituye una herramienta clave para identificar posibles condiciones de riesgo y promover una práctica segura de la actividad física”, explicó Angrisani. Además, contar con personas capacitadas en RCP y con DEA disponibles en clubes, gimnasios y otros espacios deportivos puede mejorar las posibilidades de supervivencia frente a un paro cardíaco.
La especialista remarcó, de todos modos, que la posibilidad de una muerte súbita no debe convertirse en un motivo para evitar el ejercicio. Por el contrario, la actividad física regular y realizada de manera segura contribuye a cuidar la salud cardiovascular y a controlar factores de riesgo. En adultos y deportistas veteranos, sostener el ejercicio desde edades tempranas puede ayudar a mantener bajo control la hipertensión, el colesterol, la diabetes y la obesidad. Una preparación progresiva, controles adecuados, alimentación saludable y el abandono de hábitos nocivos completan las principales herramientas para reducir riesgos.
Fuente: Agencia NA.