La osteoporosis suele pensarse como una enfermedad vinculada al envejecimiento, especialmente en mujeres después de la menopausia. Sin embargo, los especialistas advierten que también se están detectando cada vez más casos en personas menores de 50 años, una situación que requiere buscar posibles causas secundarias.

La Sociedad Española de Reumatología (SER) señala que la osteoporosis continúa siendo una enfermedad “infradiagnosticada e infratratada”.

Los reumatólogos también anticipan que los casos podrían aumentar durante los próximos diez años debido al incremento de la esperanza de vida y a los cambios en los hábitos cotidianos. Aunque se trata de una enfermedad metabólica que aparece principalmente en mujeres después de la menopausia y en personas mayores, el aumento de diagnósticos en menores de 50 años genera especial atención.

Qué puede causar osteoporosis a edades tempranas

De acuerdo con los especialistas de la SER, entre los factores que podrían explicar este incremento se encuentran una mayor sensibilización sobre la enfermedad y un aumento de las pruebas diagnósticas, pero también los cambios en los hábitos de vida y una mayor presencia de determinadas enfermedades asociadas con la pérdida de masa ósea.

Cuando la osteoporosis aparece en una persona joven, los profesionales recomiendan investigar posibles causas secundarias. Entre ellas pueden encontrarse enfermedades inflamatorias o autoinmunes, alteraciones hormonales, trastornos de la nutrición, menopausia precoz y el uso de determinados medicamentos, especialmente los corticoides.

Los hábitos cotidianos también pueden influir. Según explicó el reumatólogo Enrique Casado, actualmente algunos jóvenes son más sedentarios, tienen una menor exposición al sol y pueden seguir dietas restrictivas que no aportan cantidades suficientes de proteínas, calcio y otros nutrientes. En los hombres, además, el especialista señala al consumo excesivo de alcohol como una de las causas más frecuentes de osteoporosis secundaria.

La genética también influye

La predisposición genética tiene un peso importante en la salud ósea. Según los especialistas, puede explicar entre un 60% y un 70% de la variación de la masa ósea entre las personas. Por eso, los antecedentes familiares, especialmente de fractura de cadera, pueden aumentar el riesgo.

En este contexto, una fractura producida por un traumatismo mínimo antes de los 50 años, una pérdida importante de masa ósea o la presencia de varios factores de riesgo son motivos para realizar una evaluación médica. La edad, por sí sola, no permite descartar la posibilidad de osteoporosis.

La prevención comienza desde la infancia

Los especialistas destacan que la prevención de la osteoporosis comienza mucho antes de la edad adulta. El objetivo es alcanzar durante la infancia y la adolescencia un buen pico de masa ósea y mantener hábitos saludables a lo largo de la vida.

Para eso, recomiendan una alimentación equilibrada que aporte cantidades adecuadas de calcio y proteínas, además de actividad física, especialmente ejercicios de fuerza y aquellos que contribuyan a mejorar el equilibrio.

La vitamina D también cumple un papel importante en la salud ósea. Sin embargo, desde la SER advierten que tomar suplementos por sí solos no previene la osteoporosis y que la necesidad de utilizarlos debe evaluarse de manera individual.

Tratamientos cada vez más personalizados

El abordaje de la osteoporosis también avanza hacia tratamientos más personalizados, especialmente a partir de la identificación de las personas con un riesgo muy elevado de sufrir fracturas.

Los especialistas señalan que, en determinados pacientes con riesgo muy alto, puede considerarse comenzar con medicamentos que estimulan la formación de hueso y continuar posteriormente con tratamientos destinados a evitar una nueva pérdida de masa ósea.

Otro avance destacado es la expansión de las denominadas Unidades de Fractura, destinadas a identificar a las personas que sufrieron una fractura después de una caída o un traumatismo de baja intensidad. Este tipo de lesión puede ser la primera señal de un problema de salud ósea que hasta ese momento no había sido detectado.

Qué se sabe sobre los medicamentos GLP-1

Los agonistas del receptor GLP-1, utilizados en el tratamiento de la diabetes y la obesidad, también son objeto de investigación en relación con la salud ósea. En este caso, la evidencia todavía presenta interrogantes.

Por un lado, una pérdida importante de peso y masa muscular podría aumentar el riesgo de caídas y fracturas. Por otro, algunos estudios plantean que estos medicamentos podrían tener efectos favorables sobre el hueso. La SER considera que todavía se necesita más investigación para conocer su impacto global sobre la salud ósea.

Fuente: EFE.