La muerte del Indio Solari el pasado viernes a sus 77 años volvió a poner en primer plano a la enfermedad de Parkinson, el trastorno neurológico que el músico argentino había revelado padecer hace varios años y que afecta de manera progresiva el sistema nervioso y el movimiento corporal.
Según información de Mayo Clinic, el Parkinson es una enfermedad degenerativa que compromete una red de células nerviosas encargadas de controlar distintas funciones del cuerpo, especialmente los movimientos. Con el paso del tiempo, los síntomas suelen agravarse y afectar la calidad de vida de quienes la padecen.
Uno de los signos más frecuentes es el temblor, que generalmente comienza de manera leve y apenas perceptible en una mano, aunque también puede aparecer en un pie o en la mandíbula. Sin embargo, el trastorno no se limita a los movimientos involuntarios: también puede generar rigidez muscular, lentitud para moverse y problemas de equilibrio.
En las primeras etapas, muchas personas presentan cambios sutiles que pueden pasar desapercibidos. El rostro puede perder expresión, los brazos dejan de balancearse al caminar y el habla se vuelve más suave o difícil de comprender. Aunque actualmente no existe una cura, los tratamientos permiten aliviar síntomas y mejorar la calidad de vida.
Los especialistas explican que los síntomas varían según cada paciente y que, en general, comienzan afectando un solo lado del cuerpo antes de extenderse al resto. Entre las manifestaciones más comunes aparece la bradicinesia, una lentitud en los movimientos que dificulta tareas cotidianas como levantarse de una silla, vestirse o ducharse.
La enfermedad también puede provocar rigidez muscular y dolores corporales, además de alterar la postura y el equilibrio, aumentando el riesgo de caídas. Otro síntoma habitual es la pérdida de movimientos automáticos, como parpadear, sonreír o mover los brazos mientras se camina.
Además de los síntomas físicos, el Parkinson puede tener consecuencias no motoras. Entre ellas se encuentran la depresión, la ansiedad, los trastornos del sueño, el estreñimiento, la fatiga y los problemas de memoria o razonamiento. También pueden presentarse dificultades en el habla y cambios en la escritura, que suele volverse más pequeña y apretada.
Con millones de personas afectadas en todo el mundo, el Parkinson continúa siendo una enfermedad sin cura definitiva, aunque los avances médicos permiten mejorar el tratamiento y la detección temprana. La muerte del Indio Solari reavivó la conversación sobre una patología que muchas veces comienza con síntomas mínimos, pero que impacta profundamente en la vida cotidiana.
Fuente: Agencia NA.