Un brote de hantavirus detectado en un crucero que viajaba por el Atlántico Sur encendió las alarmas sanitarias luego de que se confirmaran varias muertes entre las 147 personas que iban a bordo. La embarcación permanece en Cabo Verde. A partir de la noticia, comenzaron a circular rumores y versiones engañosas sobre la enfermedad, especialmente en redes sociales.
El hantavirus no es un virus nuevo. Se conoce desde hace décadas y pertenece a una familia de virus que se transmite principalmente desde roedores (en algunos casos murciélagos) hacia los humanos. El contagio ocurre por contacto con saliva, orina o excrementos infectados, o por inhalación de partículas contaminadas presentes en el ambiente.
Según detallaron especialistas consultados por la agencia científica SINC, existen alrededor de 40 variantes de hantavirus, aunque solo unas 25 pueden afectar a las personas. La cepa vinculada al brote del crucero sería la denominada Andes, endémica del Cono Sur y considerada la única con capacidad comprobada de transmisión entre humanos.
Sin embargo, los expertos remarcan que ese contagio entre personas no ocurre de manera sencilla ni masiva. “Se requiere un contacto íntimo y prolongado, generalmente en el entorno familiar o sanitario sin medidas de protección”, explicó el microbiólogo Víctor Jiménez Cid, de la Universidad Complutense de Madrid. Por eso, descartan que pueda desencadenarse una situación similar a la pandemia de covid-19.
Los síntomas pueden variar según la cepa. En algunos casos, la enfermedad afecta principalmente los pulmones y en otros, los riñones. Los cuadros suelen comenzar con fiebre, dolores musculares, cansancio y malestar general. Si avanza, puede derivar en complicaciones respiratorias severas e incluso provocar una falla cardiorrespiratoria.
Aun así, no todas las infecciones evolucionan de forma grave. El médico internista José Barberán López señaló que muchas veces el cuadro puede pasar casi inadvertido, con síntomas leves similares a una gripe fuerte. También explicó que las tasas de mortalidad parecen elevadas porque los casos que se detectan y notifican suelen ser los más graves.
Actualmente no existe una vacuna ni un tratamiento antiviral específico contra el hantavirus. La atención médica se basa en aliviar los síntomas y brindar soporte clínico temprano para evitar complicaciones. Por eso, la detección rápida y las medidas de aislamiento siguen siendo fundamentales ante casos sospechosos.
Pese al impacto del brote en el crucero, los especialistas insisten en llevar tranquilidad. Aseguran que el hantavirus es una enfermedad seria, pero de bajo riesgo epidémico a nivel mundial. “Es un virus fácil de controlar con medidas epidemiológicas sencillas. Si se aplica un protocolo razonable, el riesgo es mínimo”, concluyó Jiménez.
Fuente: SINC.