La sequedad constante en los ojos o en la boca suele asociarse al paso del tiempo, al uso de determinados medicamentos o a factores ambientales. Sin embargo, cuando estas molestias persisten, también pueden ser el signo más evidente del síndrome de Sjögren, una enfermedad autoinmune crónica que afecta principalmente las glándulas encargadas de producir lágrimas y saliva.

Como consecuencia, las personas pueden experimentar ardor, picazón o sensación de tener arena en los ojos, además de dificultades para hablar, masticar o tragar debido a la falta de saliva. A esto pueden sumarse úlceras, inflamación de las encías y un deterioro progresivo de la salud bucal.

No obstante, el Sjögren va mucho más allá de la sequedad. También puede provocar fatiga persistente, dolor e inflamación en las articulaciones, tos seca, erupciones cutáneas, piel seca, sequedad vaginal e incluso comprometer órganos como los pulmones o los riñones. Aunque puede aparecer a cualquier edad, se diagnostica con mayor frecuencia después de los 40 años y cerca del 90% de los pacientes son mujeres.

"El Sjögren es una enfermedad autoinmune: el sistema inmunológico deja de reconocer como propias ciertas estructuras del organismo y las ataca, generando inflamación. En esta enfermedad, el ataque se dirige principalmente a las glándulas salivales y lagrimales", explicó la médica reumatóloga Ana Lizarraga (M.N.140.534), integrante del equipo del Dr. Eduardo Mysler, fundador de Organización Médica de Investigación (OMI). La especialista advirtió que la enfermedad también puede presentar manifestaciones fuera de las glándulas y afectar distintas partes del organismo.

Uno de los principales desafíos es que los síntomas suelen aparecer de manera gradual y no siempre al mismo tiempo. Es habitual que una persona consulte primero al oftalmólogo por el ojo seco, al odontólogo por problemas bucales o al reumatólogo por dolores articulares, sin que inicialmente se relacione todo con una misma enfermedad. Esta situación hace que el diagnóstico pueda demorarse, en promedio, unos tres años desde el inicio de los primeros síntomas.

Para confirmar el diagnóstico es necesario realizar una evaluación integral. Según Lizarraga, además de escuchar el relato del paciente, los especialistas recurren a pruebas oftalmológicas, análisis de sangre, biopsias de glándulas salivales menores y ecografías, entre otros estudios, para determinar si los síntomas corresponden al síndrome de Sjögren.

El oftalmólogo Franco Pakoslawski (M.N. 113.535) destacó que el trabajo interdisciplinario es clave para detectar la enfermedad a tiempo. Explicó que el ojo seco provocado por el Sjögren no es una simple molestia, sino que puede dificultar actividades cotidianas como leer, trabajar frente a una computadora, usar el celular, conducir (especialmente de noche) o permanecer en ambientes con viento o aire acondicionado. Incluso, el dolor y la sequedad al despertar pueden alterar el descanso y afectar el estado de ánimo y la vida social.

Desde el área odontológica, la Dra. Jacqueline Melamed (M.N. 28.078) señaló que la sequedad bucal suele describirse como la sensación de "masticar algodón". Esta condición puede dificultar la alimentación y el habla, además de favorecer la aparición de caries recurrentes, incluso en personas con una correcta higiene bucal, por lo que los controles odontológicos suelen requerir una mayor frecuencia.

Si bien actualmente el síndrome de Sjögren no tiene cura, los especialistas remarcan que existen tratamientos capaces de aliviar los síntomas, prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida. El abordaje debe adaptarse a cada paciente según las manifestaciones que presente. Además, recomiendan mantener una buena hidratación, realizar controles médicos periódicos, respetar los tiempos de descanso, practicar actividad física adaptada y cuidar la salud emocional, medidas que pueden contribuir significativamente al bienestar diario.

Fuente: Agencia NA.