Se está conversando, trabajando o mirando el celular y, de repente, se empieza a sentir que un párpado tiembla solo. Aunque la sensación puede resultar molesta o generar preocupación, en la mayoría de los casos se trata de un fenómeno inofensivo conocido como mioquimia palpebral, un movimiento involuntario que suele desaparecer por sí solo.

Según especialistas, la mioquimia palpebral consiste en pequeñas contracciones intermitentes del músculo orbicular, el encargado de cerrar los párpados. Generalmente responde a una mayor actividad de este músculo y no está asociada a enfermedades graves.

Entre los desencadenantes más frecuentes aparecen el estrés emocional y la falta de descanso, ya que ambos aumentan la excitabilidad del sistema nervioso. También pueden influir el consumo excesivo de cafeína, té, bebidas energéticas o alcohol, sustancias que favorecen la irritabilidad de los nervios y pueden facilitar la aparición de estos espasmos.

Otro factor habitual es la fatiga visual. Pasar muchas horas frente a pantallas, sufrir sequedad ocular o padecer inflamaciones en los párpados, como la blefaritis, puede irritar las fibras nerviosas que controlan el músculo del párpado y desencadenar el temblor. Los expertos aclaran, además, que no tiene un significado especial que ocurra en el ojo derecho o en el izquierdo, ya que la ubicación es completamente aleatoria.

Para aliviar el problema y favorecer su desaparición, los médicos recomiendan priorizar un buen descanso nocturno, reducir el consumo de bebidas estimulantes, controlar el estrés y, si existe sequedad ocular, utilizar lágrimas artificiales indicadas por un profesional. También puede resultar útil realizar un masaje suave y circular sobre el párpado con la yema de los dedos.

En la mayoría de las personas, el temblor desaparece en pocos días o semanas sin necesidad de tratamiento. Solo en situaciones poco frecuentes, cuando persiste durante un tiempo prolongado y afecta la calidad de vida, el especialista puede evaluar otras alternativas, como la aplicación localizada de toxina botulínica.

Sin embargo, existen señales de alarma que justifican una consulta médica. Si el temblor se extiende a otros músculos de la cara, provoca un cierre completo e involuntario del ojo, aparece junto con caída del párpado, debilidad facial, alteraciones en la visión, inflamación ocular o afecta ambos ojos de manera intensa, es importante acudir al médico. También se recomienda consultar si los síntomas no mejoran después de cuatro a seis semanas.

Fuente: EFE.