Un equipo de investigadores de la Universidad de Austin, en Texas (Estados Unidos), desarrolló un fármaco experimental que podría abrir una nueva estrategia en la lucha contra el cáncer. El compuesto actúa sobre el metabolismo de las células tumorales, obligándolas a consumir rápidamente su principal fuente de energía mientras bloquea un mecanismo alternativo que utilizan para sobrevivir. Los resultados fueron publicados en la revista científica Nature Chemical Biology.
Las células cancerosas necesitan grandes cantidades de glucosa para crecer y multiplicarse. Con esa premisa, los científicos diseñaron una molécula capaz de acelerar el consumo de ese combustible y, al mismo tiempo, impedir que las células obtengan energía a partir de las grasas. Esa doble acción genera un estrés metabólico tan intenso que muchas de las células tumorales terminan muriendo.
La colíder de la investigación, Xiaolu Lim Ang Cambronne, comparó el funcionamiento del tratamiento con "un dragón de dos cabezas". Según explicó, mientras una parte del fármaco obliga a la célula a acelerar al máximo el uso de glucosa, la otra debilita su sistema de respaldo energético, lo que incrementa notablemente su eficacia.
Durante los ensayos, la molécula denominada XJ-4-85 mostró resultados alentadores frente a distintos tipos de células humanas cultivadas en laboratorio, entre ellas las de melanoma, leucemia, cáncer de mama, pulmón, hígado y neuroblastoma. Además, logró frenar el crecimiento de una forma agresiva de melanoma en ratones.
El investigador Ken Hsu, uno de los responsables del desarrollo del compuesto, explicó que el mecanismo de acción fue inesperado incluso para el propio equipo científico. También destacó que la molécula mostró una elevada capacidad para unirse de manera selectiva a las células cancerosas, reduciendo la posibilidad de afectar tejidos sanos.
Los autores señalaron que este enfoque podría representar una ventaja frente a otros tratamientos dirigidos, como aquellos basados en anticuerpos, ya que las moléculas pequeñas son más sencillas de fabricar y pueden ingresar al interior de las células para actuar sobre proteínas que los anticuerpos no alcanzan.
Pese al entusiasmo que generan estos resultados, los investigadores remarcaron que el desarrollo todavía se encuentra en una etapa temprana. Antes de pensar en ensayos clínicos en seres humanos será necesario realizar numerosas pruebas adicionales para confirmar su seguridad y eficacia. No obstante, el estudio abre la puerta al diseño de nuevos medicamentos capaces de atacar simultáneamente distintos mecanismos de las células cancerosas e, incluso, de aplicarse en otras enfermedades en el futuro.
Fuente: SINC.