Los tratamientos actuales contra el VIH permiten que millones de personas infectadas tengan una expectativa de vida mucho mayor, pero no consiguen eliminar por completo el virus del organismo. Ahora, una investigación publicada en Nature Microbiology encontró que una combinación de tres estrategias terapéuticas podría impedir que la infección se establezca de manera permanente cuando se administra poco después del contagio.
El estudio adquiere especial relevancia en el caso de los recién nacidos. Cada año, más de 120.000 bebés contraen VIH en el mundo y, en muchos casos, la transmisión ocurre durante el parto, a través de la exposición a fluidos maternos. Por eso, las primeras horas posteriores a la infección representan una ventana especialmente importante para intentar frenar la expansión del virus.
El equipo de investigadores, liderado por Jonah Sacha, de la Universidad de Oregón, combinó tres tratamientos con funciones diferentes: terapia antirretroviral, anticuerpos neutralizantes de amplio espectro y leronlimab, un fármaco que bloquea el receptor CCR5, utilizado por el VIH como una de sus principales vías de entrada a las células inmunitarias.
Para comprobar la eficacia de esta estrategia, los científicos infectaron por vía oral a macacos rhesus de cuatro semanas de edad y comenzaron el tratamiento 72 horas después. En total participaron 55 animales, aunque el grupo que recibió la triple terapia incluyó ocho lactantes. Los investigadores realizaron controles periódicos para determinar si el virus continuaba presente en la sangre y los tejidos.
Los resultados fueron especialmente llamativos: los ocho animales tratados permanecieron sin virus detectable durante el seguimiento y, en la semana 56, tampoco se encontró ADN viral. Posteriormente, los investigadores analizaron diferentes tejidos para buscar posibles restos del virus y tampoco hallaron evidencia de ADN viral residual.
La hipótesis de los científicos es que los tres tratamientos actúan de manera complementaria. Mientras los antirretrovirales reducen la capacidad del VIH para multiplicarse, los anticuerpos neutralizantes disminuyen la cantidad de virus circulante y el leronlimab bloquea el CCR5, dificultando que las partículas virales que permanecen en el organismo infecten nuevas células.
“El CCR5 es el correceptor del VIH, lo que significa que es el principal mecanismo que permite que el VIH penetre en las células para infectarlas”, explicó Sacha. El investigador señaló además que el bloqueo de esta proteína podría ser clave para impedir que el virus establezca reservorios, una de las principales dificultades para lograr una cura.
Aunque los resultados son alentadores, todavía no significan que exista una cura contra el VIH disponible para bebés o adultos. La investigación se realizó en primates no humanos y algunos de los componentes de la combinación, como los anticuerpos neutralizantes y el leronlimab, todavía se encuentran en etapas de investigación clínica. El próximo desafío será comprobar si esta estrategia puede reproducir sus resultados en humanos y determinar si la ventana de intervención temprana también permite eliminar el virus después de una infección reciente.
Fuente: SINC.