Durante el invierno, las enfermedades respiratorias vuelven a ocupar un lugar central en las consultas médicas. La circulación de virus respiratorios aumenta y, con ella, también el riesgo de cuadros que pueden afectar tanto a niños como a adultos mayores. Por eso, desde el Ministerio de Salud insisten en la importancia de llegar a las vacaciones de invierno con las vacunas correspondientes y reforzar los cuidados cotidianos.

La vacunación sigue siendo una de las herramientas más eficaces para prevenir formas graves de estas enfermedades. En el caso de la gripe, se recomienda la aplicación de dos dosis separadas por cuatro semanas para niños de entre 6 y 24 meses, y también para menores de hasta 8 años con factores de riesgo cuando se vacunan por primera vez. Quienes ya recibieron ese esquema deben aplicarse una dosis anual.

Además, la vacuna antigripal debe administrarse todos los años al personal de salud, personas mayores de 65 años, embarazadas, puérperas que no se hayan vacunado durante el embarazo y personas mayores de 8 años con factores de riesgo. En tanto, la vacuna contra el neumococo está indicada para los niños durante el primer año de vida, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas o alteraciones del sistema inmunológico.

Otra enfermedad que puede prevenirse mediante la vacunación es la tos convulsa o coqueluche. Según el Calendario Nacional de Vacunación, las dosis se aplican en distintas etapas de la vida:

-Vacuna quíntuple: a los 2, 4 y 6 meses de vida, con un refuerzo entre los 15 y 18 meses.

-Triple bacteriana celular: una dosis para los niños que cumplen 5 años.

-Triple bacteriana acelular: una dosis para quienes cumplen 11 años, una en cada embarazo a partir de la semana 20 de gestación y otra para el personal de salud que atiende a bebés menores de un año, con refuerzo cada cinco años.

Más allá de las vacunas, los especialistas destacan que existen medidas sencillas que ayudan a disminuir la transmisión de los virus respiratorios y protegen especialmente a las personas con mayor riesgo de sufrir complicaciones.

Entre las principales recomendaciones figuran:

-Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón o alcohol en gel.

-Ventilar todos los ambientes todos los días, incluso cuando hace frío.

-Cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar con el pliegue del codo o un pañuelo descartable.

-No compartir mate, vasos, cubiertos ni otros objetos de uso personal.

-Evitar el humo del cigarrillo y mantener los ambientes libres de humo.

Si aparecen síntomas como fiebre, tos intensa o malestar que dificulten las actividades habituales, lo aconsejable es permanecer en el hogar hasta recuperarse, evitar el contacto con personas vulnerables, no automedicarse y consultar al médico si el cuadro empeora o persiste. También es importante mantener limpias las superficies de uso frecuente y utilizar de manera segura los sistemas de calefacción para prevenir intoxicaciones por monóxido de carbono.

Con la combinación de vacunas al día, buenos hábitos de higiene y una consulta médica oportuna ante los primeros signos de enfermedad, es posible reducir el impacto de las infecciones respiratorias durante el invierno y cuidar la salud de toda la familia.

Fuente: Agencia NA.