La locura por el fútbol, y especialmente por este Mundial 2026, excedió los límites del campo de juego e impactó de lleno en la salud física. En pleno desarrollo de la cita mundialista, en la que la selección argentina juega esta tarde ante Inglaterra, un proyecto científico internacional registró con una precisión milimétrica lo que le ocurre al cuerpo de los hinchas cuando se juega un partido trascendental.
La investigación fue bautizada como Estudio de Fiebre de la Copa del Mundo, y estuvo a cargo de especialistas de la Universidad de Bielefeld en Alemania. Para llevarla a cabo, el equipo utilizó datos que fueron recopilados por relojes inteligentes y dispositivos vestibles marca Samsung en este caso, para medir la reacciones corporales en tiempo real durante los momentos más tensos del torneo.
Durante un relevamiento previo en partidos de alta tensión, los investigadores monitorearon a cientos de simpatizantes a lo largo de 12 semanas. Los resultados arrojaron que los hinchas alcanzaron frecuencias cardíacas medias de hasta 94 latidos por minuto (LPM) dentro del estadio y de 79 LPM cuando miraban el encuentro por televisión.
El dato más revelador para los médicos fue que, ante cada gol, las pulsaciones se dispararon de inmediato hasta un 36%. Además, los niveles de estrés físico y psicológico comenzaron a subir de manera sostenida unas 14 horas antes de que el árbitro diera el pitazo inicial.
Para procesar y comprender semejante montaña rusa de emociones, los relojes inteligentes modernos se posicionan como aliados clave para realizar un seguimiento personalizado durante los 90 o 120 minutos de juego.
A través de sensores ópticos avanzados, estos dispositivos miden de forma constante el ritmo cardíaco, lo que permite visualizar en el teléfono el gráfico exacto de cómo saltaron las pulsaciones ante un penal, una atajada clave o el desahogo de un festejo.
Por su parte, estos sistemas analizan la variabilidad de la frecuencia cardíaca para registrar los picos de tensión acumulados. Si detectan niveles de alerta demasiado elevados, envían notificaciones y sugieren ejercicios de respiración guiados para recuperar la calma.
Por último, el estudio también se trasladó a las horas de descanso. La adrenalina que queda dando vueltas en el cuerpo tras un partido suele alterar el sueño, sobre todo en jornadas nocturnas. Con el desglose de las fases del descanso, cada usuario puede evaluar a la mañana siguiente de qué manera el resultado deportivo afectó su sueño profundo y su recuperación general.