El inicio del nuevo ejercicio fiscal trajo consigo una drástica reorganización interna en Microsoft. A través de una serie de medidas de ajuste orientadas a reducir costos fijos, la multinacional tecnológica concretó el despido de 4.800 de sus trabajadores. Esta decisión responde a una estrategia corporativa enfocada en concentrar los recursos económicos en el desarrollo y liderazgo de la inteligencia artificial lo que relegó a un segundo plano las unidades de negocio que no se alinean de forma directa con este nuevo eje prioritario.
El recorte deja en claro una tendencia que arrastra la empresa, que ya venía de desvincular a 9.100 trabajadores en el período previo, acumulando un aproximado de 15 mil bajas a lo largo de 2025. Los reportes de medios especializados como Business Insider y Fox Business señalan que las grandes corporaciones del sector afrontan una presión creciente de Wall Street para demostrar los retornos económicos de la IA, en un contexto global donde el gasto proyectado para este rubro superará los USS 700 mil millones.
A pesar que la demanda de servicios de inteligencia artificial impulsó la facturación de su plataforma en la nube, Azure, los elevados costos operativos en infraestructura, centros de datos y hardware técnico deterioraron los márgenes de ganancia. De hecho, las estimaciones presupuestarias de la firma para este año ya anticipaban desembolsos por USS 190 mil millones.
La dirección de la empresa implementó en paralelo un esquema de retiro voluntario en los Estados Unidos y analiza ofertas de recolocación interna para perfiles específicos, aunque la gran mayoría del personal afectado quedará definitivamente fuera de la plantilla.
El sector de los videojuegos se posiciona como el epicentro de la crisis institucional. De la totalidad de bajas dispuestas, 3.200 corresponden de forma exclusiva al personal de Xbox. La máxima responsable de la marca, Asha Sharma, comunicó la medida a los equipos de trabajo mediante una notificación interna donde catalogó el proceso como la reestructuración más profunda en la historia de la división.
La ejecutiva argumentó que las finanzas actuales de la unidad de entretenimiento operan con márgenes de beneficio neto de apenas el 3%, cifras situadas entre tres y diez veces por debajo de los estándares que manejan otras editoras y plataformas competitivas del mercado de consolas.
Los desembolsos de la marca superaron los USS 20 mil millones destinados a infraestructura de hardware, desarrollo de plataformas y adquisición de contenidos. A pesar del volumen invertido, la facturación anual de la división sufrió una contracción cercana a los USS 500 millones en el último balance.
En este sentido, la dirección ejecutiva admitió que el nivel de adhesión de usuarios al servicio mensual Xbox Game Pass no cumplió con las metas de crecimiento proyectadas por la empresa.
Las medidas de estabilización financiera exceden el recorte de personal y modifican de forma directa el mapa de los estudios de desarrollo asociados a la marca.
Compulsion Games y Double Fine Productions, ambas firmas se desvinculan de la multinacional para volver a funcionar de manera autónoma e independiente, preservando la totalidad de sus recursos internos y los derechos legales sobre sus respectivas propiedades intelectuales para desarrollos venideros.
Mientras que Ninja Theory y Undead Labs, las dos desarrolladoras serán transferidas a nuevos inversores comerciales, quienes asumirán la responsabilidad de aportar el capital y financiamiento necesarios para garantizar la continuidad de producciones de alto perfil como Senua y State of Decay 3.
Por último, Arkane, el estudio ubicado en territorio francés ingresó formalmente en una etapa de revisión y consulta interna con el propósito de evaluar alternativas y definir alternativas estratégicas viables para su continuidad operativa.