Si hay una tendencia que busca que las uñas sean protagonistas, es esta. El aura aterciopelado combina dos efectos que vienen pisando fuerte. Primero, el aura, que concentra el color en el centro de la uña y lo difumina hacia los bordes. Y luego, el acabado velvet u “ojo de gato”, que suma un brillo magnético y cambiante.
El resultado es una manicura con mucha profundidad, sofisticada pero con un costado misterioso. Dependiendo de los tonos elegidos, puede ir desde una opción más oscura e intensa hasta una versión delicada, pero siempre con ese efecto de luz que hace que las uñas parezcan casi una pequeña joya.
Y aunque a primera vista parece un diseño complicado, lograrlo no requiere demasiados pasos. La clave está en aplicar primero un tono de base, preferentemente oscuro, y después sumar un esmalte con efecto cat eye en un tono que genere contraste.
Con la ayuda de un imán, el pigmento magnético se lleva hacia el centro de la uña para crear ese característico efecto de luz concentrada. Al mover las manos, el brillo cambia y le da a la manicura ese acabado aterciopelado que le da nombre a la tendencia.
Para quienes quieren salir de las uñas completamente lisas pero tampoco buscan un nail art cargado, el aura aterciopelado aparece como una alternativa que combina brillo, profundidad y un toque diferente sin necesidad de sumar dibujos o demasiados detalles.