Durante años, los jeans ajustados fueron un básico indiscutido del placard. Pero algo cambió, y es que cada vez más personas los están dejando de lado. En su lugar, aparecen opciones más sueltas, cómodas y versátiles, que no solo responden a una tendencia estética sino también a un cambio en la forma de habitar la ropa.
Una de las razones principales es la comodidad. El hábito de usar prendas más relajadas (como joggings, calzas o pantalones wide leg) se instaló con fuerza, sobre todo post pandemia. Volver a un jean rígido y apretado ya no resulta tan tentador, sobre todo para quienes priorizan sentirse libres durante todo el día.
A esto se suma el peso de las tendencias en redes sociales. En plataformas como TikTok e Instagram, los looks oversize, los jeans rectos o tipo baggy dominan los outfits de influencers y celebridades. El skinny empezó a verse “anticuado” frente a estas nuevas siluetas más noventosas y descontracturadas.
También hay un cambio cultural más profundo, en donde la moda actual busca ser más inclusiva y menos restrictiva. Los jeans ajustados, muchas veces asociados a ciertos estándares corporales, pierden terreno frente a prendas que se adaptan mejor a distintos cuerpos y estilos, sin marcar bruscamente la figura.