Las redes sociales no solo imponen prendas o colores de temporada, también muestran/construyen ciertas identidades. En los últimos meses, estéticas como la “clean girl”, la “mob wife” y la “coquette” se volvieron omnipresentes en plataformas como TikTok e Instagram, marcando una especie de mapa visual de cómo muchas personas (sobre todo jóvenes) eligen mostrarse al mundo.
La estética “clean girl” apuesta por una piel luminosa, maquillaje casi imperceptible, ropa neutra y una imagen de orden y bienestar constante. Es la versión aspiracional de una vida organizada, saludable y sin excesos. Pero detrás de esa apariencia relajada hay una fuerte exigencia que es la de sostener una perfección que, en muchos casos, resulta difícil de alcanzar.
En el extremo opuesto aparece la “mob wife”, una tendencia que recupera el glamour exagerado, con tapados de piel (falsa), accesorios llamativos, maquillaje intenso y una actitud de "poder sin disculpas". Inspirada en el imaginario de las esposas de mafiosos de películas y series, esta estética propone una feminidad más provocadora, segura y hasta desafiante.
Por su parte, la “coquette” rescata lo romántico y delicado, con moños, encajes, tonos pastel y una estética que remite a lo vintage y lo femenino clásico. Es una estética que juega con la inocencia y la sensualidad sutil, pero que también abre debates sobre los estereotipos de género que revive.
Lo interesante es que estas tendencias funcionan como formas de expresión en un contexto donde la identidad se construye, en gran parte, en lo digital. Cada estética ofrece un “personaje” posible, una narrativa que se puede adoptar, mezclar o abandonar según el momento.