Durante años, el maquillaje se debatió entre dos extremos, piel mate o piel glow. Pero, en 2026, esa dicotomía queda definitivamente superada. La tendencia que empieza a dominar pasarelas, redes sociales y tocadores beauty apuesta por un acabado metalizado conocido como "efecto sirena", una luminosidad perlada y multidimensional que transforma la forma en la que se concibe al brillo en la piel.
Make up con efecto sirena
Lejos del brillo evidente o del efecto acartonado, el efecto sirena propone una piel que refleja la luz de manera sutil, casi líquida. Se trata de bases y productos híbridos que aportan profundidad, movimiento y un resplandor tornasolado, con matices que cambian según cómo incide la luz. El resultado es una piel viva, moderna y con un guiño futurista.
Este cambio también dialoga con cierta nostalgia beauty. Así como en 2016 el glow dominó las rutinas inspiradas en el skincare asiático, diez años después la luminosidad evoluciona hacia una versión más sofisticada y tecnológica. El acabado metalizado no busca disimular la piel, sino realzarla, reinterpretando el brillo desde un lugar más creativo y experimental.
Aunque su nombre remite a la fantasía, el efecto sirena es sorprendentemente versátil. Para el día, se puede llevar de forma sutil, concentrando la luminosidad en puntos estratégicos como pómulos, sienes o el puente de la nariz. Por la noche, el acabado admite mayor intensidad y se potencia con iluminadores líquidos o fórmulas perladas que elevan el look sin perder elegancia.