Las uñas cortas siguen ganando terreno entre quienes priorizan un estilo práctico sin resignar elegancia. Y, en ese escenario, el esmalte color vino se posiciona como uno de los favoritos del momento gracias a su capacidad para elevar cualquier look con un toque clásico y sofisticado.

Este tono profundo, que se mueve entre el bordó, el borgoña y el rojo oscuro, vuelve cada invierno porque transmite una elegancia atemporal (vogue.mx).

Este tono profundo, que se mueve entre el bordó, el borgoña y el rojo oscuro, vuelve cada invierno porque transmite una elegancia atemporal. Su versatilidad permite combinarlo tanto con outfits minimalistas como con propuestas más llamativas inspiradas en las pasarelas de Alta Costura.

Además de estilizar visualmente las manos, el color vino luce especialmente bien sobre uñas cortas y prolijas. El resultado es limpio, refinado y fácil de mantener, una combinación que cada vez suma más adeptas frente a las uñas largas y los diseños recargados.

Otra de sus ventajas es que se adapta a distintos tonos de piel y combina con la paleta típica de la temporada (glamour.mx).

Otra de sus ventajas es que se adapta a distintos tonos de piel y combina con la paleta típica de la temporada, dominada por colores como el negro, el gris, el chocolate, el beige y el verde oliva. Por eso, no sorprende que vuelva a ocupar un lugar destacado entre las tendencias de belleza del invierno 2026.