Si hay una tendencia capilar que atraviesa esta primavera, es la reivindicación del pelo largo. Las melenas vuelven a crecer y a ocupar espacio, aunque eso no significa llevarlas necesariamente de una única manera. Entre los estilos que pisan fuerte aparecen dos propuestas bien diferentes, con una apuesta por el largo XXL, y otra que juega con capas para conseguir movimiento sin perder longitud.
El waterfall hair lleva esa idea al extremo. El concepto apuesta por una melena que cae hasta media espalda o incluso más, con una línea limpia y recta que potencia la sensación de longitud. La clave está en que el pelo se vea cuidado, sedoso y con una caída fluida, como si se tratara de una verdadera “cascada” de cabello.
La propuesta suele acompañarse con raya al medio, largos definidos y ondas suaves, que aportan movimiento sin romper la estructura de la melena. El resultado es dramático y elegante, pero también bastante versátil, ya que puede lucirse completamente lacio para destacar la longitud o con ondas para conseguir una apariencia más relajada.
Para quienes quieren conservar el largo pero no buscan una melena completamente recta, aparece el butterfly cut, también conocido como corte mariposa. El estilo vuelve esta temporada con capas estratégicas que generan volumen y movimiento, especialmente alrededor del rostro. La gracia está justamente en conseguir una melena más liviana sin tener que decirle adiós a esos centímetros que tanto costó conseguir.
Con volumen en las raíces y ondas suaves, las capas adquieren protagonismo y generan ese efecto envolvente tan característico del corte.