La alta relojería suele encontrar inspiración en lugares inesperados, pero pocas veces el punto de partida es un accesorio tan icónico como un pañuelo de seda. Eso fue precisamente lo que ocurrió con el nuevo Arceau Cavalier en Formes, una creación ultralimitada que transforma una ilustración concebida para un carré en una verdadera obra de arte para la muñeca.
El diseño original pertenece al ilustrador italiano Gianpaolo Pagni, quien reinterpretó una antigua litografía ecuestre conservada en la colección privada de Émile Hermès. Conservó la figura del caballo, pero reconstruyó al jinete a partir de círculos, cuadrados y bloques geométricos, logrando una imagen que oscila entre lo figurativo y lo abstracto.
Esa composición fue trasladada ahora a la esfera del reloj mediante algunas de las técnicas más refinadas de la relojería artesanal. Grabados a mano, pintura en miniatura y capas superpuestas crean una notable sensación de profundidad, mientras que un caballo de oro amarillo ocupa el centro de la escena rodeado de motivos decorativos tallados cuidadosamente.
Uno de los elementos más llamativos es un disco de cristal de zafiro pintado por ambas caras, que genera un efecto tridimensional y modifica la percepción del conjunto según incide la luz. El resultado se asemeja más a una pequeña escultura suspendida bajo el cristal que a una esfera tradicional.
Detrás de esta propuesta artística también se esconde una maquinaria de altísimo nivel. El reloj incorpora un tourbillon volante y una repetición de minutos, dos de las complicaciones más prestigiosas de la relojería, integradas en un movimiento de cuerda manual con una reserva de marcha de 90 horas.
La pieza está alojada en una caja de oro blanco de 43 milímetros y se completa con una correa de cocodrilo azul. Como corresponde a una creación destinada al coleccionismo, la producción será extremadamente reducida y solo se fabricarán seis unidades para todo el mundo. Además, su precio permanece bajo estricta reserva.
Fuente: GQ.