Boca Juniors selló su clasificación a los octavos de final de la Copa Sudamericana luego de eliminar a O'Higgins en una serie que se definió con mucho sufrimiento en Chile. Tras imponerse 1-0 en el partido de ida disputado en La Bombonera, el conjunto xeneize cayó por la mínima en Rancagua y la llave terminó igualada en el marcador global, por lo que el pasaje se resolvió desde el punto del penal.
En un encuentro de alta tensión, Boca no logró imponer condiciones y sufrió ante un O'Higgins que empujó durante gran parte del partido. El conjunto chileno igualó la serie con un gol de Francisco González, obligando a que la definición llegara a los penales. Allí apareció la figura del arquero Álvaro Montero, quien atajó un remate decisivo y fue clave para la clasificación del equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena.
En el partido de ida, disputado en La Bombonera, Boca se había impuesto también por la mínima diferencia gracias a un tanto del uruguayo Miguel Merentiel. Ese resultado obligó a que, tras la victoria chilena en la revancha, la clasificación se resolviera mediante la tanda de penales.
Desde los doce pasos, el equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena mostró mayor eficacia y terminó imponiéndose por 4-3. La gran figura de la noche fue el arquero Montero, quien contuvo un penal decisivo y resultó determinante para que Boca asegurara el pasaje a la siguiente instancia, incluso después del fallido remate de Aranda, que intentó ejecutar una Panenka y desperdició su disparo.
Con la clasificación consumada, el Xeneize enfrentará en los octavos de final a Recoleta de Paraguay, con el objetivo de seguir avanzando en un certamen que aparece como uno de los principales desafíos de la temporada. El rendimiento volvió a dejar interrogantes, pero el equipo encontró en los penales la respuesta necesaria para mantenerse con vida en el plano internacional.



