Un hecho de violencia verbal y discriminación sacudió al fútbol juvenil de Brasil, pero dejó una fuerte reflexión que tuvo eco directo en la Argentina. Durante un encuentro correspondiente al Campeonato Paulista sub-15 entre Votoraty y Referência, el árbitro Marcos Nunes fue víctima de un ataque racista por parte del padre de uno de los futbolistas, lo que lo llevó a activar el protocolo internacional y abandonar el campo de juego.
Tras realizar la denuncia policial correspondiente —que derivó en la imputación del agresor bajo penas de dos a cinco años de prisión—, el juez volcó su descargo en las redes sociales. Allí no solo relató la impotencia vivida, sino que cruzó el episodio con las críticas habituales que se le hacen a la sociedad argentina en materia de discriminación.
"Durante la Copa del Mundo, escuché a muchas personas decir que no apoyarían a Argentina porque allí son racistas. Miremos nuestro propio patio. El problema que señalamos fuera también es nuestro", aseveró Nunes, exponiendo las contradicciones del discurso local frente a episodios que suceden a diario en las canchas brasileñas.
La activación del protocolo y la denuncia en comisaría
El incidente ocurrió sobre el cierre del primer tiempo en el estadio Domênico Paolo Metidieri de Votorantim, estado de São Paulo, cuando el conjunto local caía por 2 a 0. En ese momento, el padre de un jugador de Votoraty le gritó "mono" al colegiado, insulto que fue percibido con claridad por la terna arbitral y el personal de seguridad, informó EFE.
Al llegar el entretiempo, Nunes cruzó los brazos a la altura de las muñecas —el gesto oficial estipulado por la FIFA contra el racismo— y decidió no salir a disputar el complemento para dirigirse inmediatamente a la comisaría.
El encuentro finalizó 3 a 0 a favor de la visita bajo el arbitraje del juez sustituto, mientras que la dirigencia del club local emitió un comunicado de repudio desligándose de la conducta del simpatizante.



