El presidente de la FIFA, Gianni Infantino intentó bajar la temperatura a los rumores sobre el Mundial 2026 y un posible sabotaje que aleje a las selecciones de la competencia. El trasfondo de las versiones son los últimos posicionamientos políticos del presidente norteamericano Donald Trump, uno de los anfitriones de la competencia.

Jürgen Hardt, portavoz de política exterior del bloque conservador CDU/CSU en el Bundestag, cercano al canciller alemán, no descartó una retirada de Alemania si no cambian las relaciones con Washington. Hardt afirmó: “Cancelar el torneo solo se consideraría como último recurso para que el presidente Trump recapacite sobre la cuestión de Groenlandia”.

Desde Davos, Infantino reivindicó al fútbol como herramienta de unión y citó el carácter inclusivo de la competición de triple sede: “El fútbol es el deporte más democrático y el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá quiere unir al mundo”. Buscó bajar la escalada diplomática y enfatizó el valor simbólico del torneo.

En su intervención añadió un respaldo público al presidente estadounidense tras la presentación de la junta de paz para Gaza y señaló que “por supuesto que vivimos en un mundo dividido. Nosotros apoyamos la paz. Hemos visto al presidente Trump firmando ese acuerdo, el mayor apoyo de la FIFA al presidente, porque todos tenemos que apoyar la paz. La gente confía en la FIFA, en los países organizadores. América va a dar la bienvenida al mundo”.

Infantino subrayó una demanda impresionante: mencionó 500 millones de peticiones de entradas en las últimas cuatro semanas y aseguró que “se venderán todas” (en referencia a siete millones solicitadas desde varios mercados). También bromeó: “104 partidos en un mes es como 104 Superbowl en un mes” y pidió no perder de vista que “hay que olvidar los problemas.”

El dirigente detalló además el impacto económico proyectado: un efecto cercano a 8 mil millones de dólares y la creación de 824 mil puestos de trabajo a tiempo completo vinculados al evento. Contó una anécdota sobre el trofeo: sólo los ganadores o él pueden tocarlo y recordó su decisión de llegar a la presidencia para poder entregarlo.

Infantino confió en que la tramitación de visados será ágil y en que la experiencia será “una gran celebración de humanidad”. Reiteró la confianza en los países anfitriones y en la FIFA para organizarlo y sostuvo que el Mundial 2026 será un festival que convocará a millones de aficionados, pese a las tensiones políticas.