La Selección argentina volvió a inscribir su nombre en la definición del Mundial tras superar este miércoles a Inglaterra por 2 a 1 en la semifinal de Atlanta. El triunfo no solo desató la locura de los hinchas que sueñan con retener la corona, sino que decretó un cruce con una carga narrativa inigualable. La gran final del próximo domingo 19 de julio en Nueva York ante España será, ni más ni menos, que la Finalissima que el calendario del fútbol internacional no nos dejó ver.

A comienzos de este 2026, la postergación y posterior cancelación de la Finalissima —el certamen que debía enfrentar a la Argentina (campeón de la Copa América 2024) y a España (campeón de la Eurocopa 2024)— generó un fuerte cruce de posturas. La sobrecarga del calendario de la FIFA, sumada a la puesta en marcha del nuevo Mundial de Clubes, asfixió las opciones del almanaque.

Durante las idas y vueltas de las negociaciones, las posturas de ambas federaciones evidenciaron las dificultades del fútbol moderno. Desde la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) se insistió firmemente en disputar el partido, buscando revalidar el título obtenido frente a Italia en 2022 y sostener el roce contra las potencias del Viejo Continente en la antesala de la cita mundialista.

Por el lado de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), si bien compartían el deseo deportivo de medirse ante la Scaloneta, la prioridad se centró en preservar el descanso físico de sus futbolistas. La Liga española y la fuerte presión de los clubes europeos para no sumar más viajes intercontinentales terminaron por inclinar la balanza. Ante la falta de fechas viables, se tomó la decisión conjunta de cancelar definitivamente el choque.

Cita de honor en Nueva York

 

Sin embargo, el destino deportivo tiene dinámicas indescifrables. Lo que la burocracia de los escritorios y la saturación de los calendarios canceló a principios de año, el propio desarrollo del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá se encargó de refundar en el terreno de juego.

Argentina y España sortearon, cada una con sus vaivenes, cada una de sus llaves eliminatorias para citarse, finalmente, cara a cara en la Copa del Mundo.