Un clima de extrema tensión se vivió este domingo durante el encuentro que terminó en empate por 2 a 2 entre el Atlético de Madrid y el Villarreal por La Liga de España cuando, por los altoparlantes del Cívitas Metropolitano, repasaron en la previa los nombres del plantel oficial y desataron una avalancha de silbidos dirigidos a Julián Álvarez. Lo mismo ocurrió cuando el argentino entró en el segundo tiempo.

El primer impacto ocurrió cuando la pantalla gigante del estadio proyectó la imagen del atacante cordobés con la camiseta número 19. Apenas su rostro apareció en la marquesina principal, un silbido estruendoso bajó desde las cuatro bandejas del estadio colchonero, tapando casi por completo la voz del anunciador y dejando clara la exigencia del público.

Poco después, las imágenes captaron la reacción del futbolista. Sentado en el banco de suplentes, con la mirada clavada en el suelo y un gesto de evidente desazón, la “Araña” vivió en soledad el duro recibimiento de la tribuna.

     

Esta secuencia expuso el quiebre temporal y la enorme presión que pesa sobre el ex River Plate y Manchester City, en una jornada donde el argentino fue convocado por primera vez desde el Mundial, donde se desató la tormenta.

El reproche de la afición colchonera quedo plasmado también cuando varios fanáticos gritaban “fuera” en el instante del ingreso del atacante de la selección argentina al campo de juego. Es más, cuando terminó el encuentro, Julián se retiró sólo hacia el vestuario mientras sus compañeros se quedaron saludando al público local. Luego, el DT Diego Simeone explicó que eso fue una decisión del club y no del futbolista.

     

El descontento de la tribuna colchonera no es nuevo. La tirantez con el delantero viene gestándose desde hace meses, cuando el atacante hizo públicas sus intenciones de salir del club, un gesto que la parcialidad madrileña tomó como una falta de compromiso con la camiseta.

Aquella postura del cordobés de forzar su traspaso durante el mercado de pases abrió una grieta profunda con los fanáticos, quienes sintieron que el futbolista le daba la espalda al proyecto deportivo del club a poco tiempo de haber desembarcado en la institución.

Por lo pronto, la cúpula dirigencial del Atlético de Madrid ya dejó firme su postura y confirmó de manera categórica que el jugador no será vendido al Barcelona.