Ante un sol inclemente, los integrantes del seleccionado egipcio fueron recibidos como héroes en su regreso este viernes a su país, después de que el equipo hiciera historia por alcanzar los octavos de final del Mundial 2026, pero con la frustración de haber sido eliminada por Argentina después de ir ganando 2 a 0 hasta el minuto 79.
Miles de personas fueron a recibir al plantel y al cuerpo técnico en el aeropuerto de la ciudad de Nueva Al Alamein, ubicada en la costa mediterránea del norte de Egipto.
Luego, en un recorrido de más de una hora en autobús descapotable, donde se agolpaban los jugadores y les seguían los aficionados por la carretera con una panorámica del desierto propio del paisaje, llegaron a un hotel de 5 estrellas ubicado frente al mar.
La elección de la Nueva Al Alamein como recepción se debe a que tanto Presidencia como el Gobierno egipcio se trasladan desde hace pocos años a esta localidad durante el periodo estival, alejado de la muchedumbre y persistente calor de El Cairo.
De hecho, pese a que medios egipcios indicaran que el equipo iba a ser saludado por el presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, desde el gobierno se aclaró que el mandatario los recibirá mañana, sin dar más detalles.
Entre los aficionados asistentes, la fotografía de Salah no faltaba, aunque el verdadero protagonista fue el seleccionador de Egipto, Hossam Hassan, quien ya ha sido renovado para estar al frente del equipo por –según medios locales– cuatro años más.
Su imagen en diferentes carteles lo mostraba junto con la bandera palestina, dado que Hassan enseñó un estandarte de Palestina tras vencer a Australia en los dieciseisavos del Mundial. Luego, el técnico pidió en una rueda de prensa que se permita vivir al pueblo palestino y calificó de inhumano no sentir el sufrimiento palestino, lo cual generó un impacto internacional.
Pero también los fans que esperaban al equipo hacían el gesto de los brazos cruzados en aspa a la altura de las muñecas, algo que el seleccionador hizo durante los minutos finales del partido eliminatorio con Argentina para alertar al colegiado sobre una conducta discriminatoria.
El árbitro, quien consideró la acción una protesta, le mostró una tarjeta amarilla. Este gesto es la señal oficial de la FIFA para activar el protocolo antidiscriminación.
Pero, hasta el momento, la FIFA no ha informado de ningún incidente racista durante la cita deportiva, ni tampoco la Federación Egipcia de Fútbol (EFA, en inglés) ha comentado al respecto.
Lo que sí hizo la EFA en un comunicado dirigido a periodistas acreditados en el Mundial –según el diario oficial egipcio Al Ahram– es enviar una queja a la FIFA respecto al arbitraje del partido contra Argentina, a la par que pidió una investigación y la exclusión del cuerpo arbitral de la competición.
Sin embargo, en su comunicado tras el partido publicado en sus cuentas oficiales, la Federación no mencionó nada de esto, pero sí comentó que "no puede permanecer en silencio ante las decisiones arbitrales observadas durante el partido contra Argentina, así como ante el uso inadecuado del VAR"
Y es que, de acuerdo con la entidad, "varias jugadas clave suscitaron serias preocupaciones y dejaron profundas dudas sobre la coherencia e imparcialidad de unas decisiones que influyeron directamente en el desarrollo del partido".



