Argentina edificó una victoria clave al vencer por 2-0 a Austria gracias a una actuación determinante de Lionel Messi, otra vez. El astro rosarino convirtió por duplicado y estiró su leyenda al alcanzar los 18 goles en su historial en los mundiales, sumando además cinco gritos en apenas dos partidos de esta Copa del Mundo. Tras el encuentro, el capitán compartió su alegría por el objetivo cumplido y analizó la paridad del torneo.
"Un triunfo importantísimo, duro y trabajado", arrancó el diez frente a los micrófonos, remarcando que el resultado "nos da tranquilidad para lo que viene" y asegurando que se siente "feliz por la clasificación".
Al momento de evaluar el desarrollo del juego, el delantero advirtió que la exigencia en la competencia actual no da tregua. "En este Mundial son partidos muy volados, muy intensos", explicó Messi de manera directa.
En ese sentido, el capitán remarcó que el equipo tuvo que mantener la concentración al máximo para no pasar sobresaltos ante el despliegue físico del rival. "No podíamos bajar ni un mínimo porque ellos son muy intensos", reconoció, valorando el valor de haber alcanzado el puntaje ideal en el grupo: "Es importante sumar seis para tener una semana más tranquila".
Respecto del trámite técnico del encuentro en Dallas, Leo consideró que el seleccionado controló bien los avances europeos, aunque el trámite demandó un gran desgaste. Admitió que si bien es verdad que el rival “no hizo mucho daño”, en líneas generales "fue un partido muy difícil de jugar".
La autocrítica por el penal y la racha goleadora
La historia del partido tuvo una pequeña zozobra cuando Leo, con el partido 0-0, tiró afuera un penal. Lejos de eludir el tema, el mejor futbolista del mundo reconoció su fastidio inicial pero valoró la madurez del grupo para sobreponerse al impacto.
"Estaba con mucha bronca con el penal porque lo pateé muy mal, pero por suerte pudimos revertir esa situación", confesó con hidalguía. Además, fiel a su mirada colectiva del juego, ensayó una curiosa teoría sobre cómo esa jugada incidió en el desenlace del juego que le permitió marcar su doblete. "Con el penal pude haber aumentado, pero sin eso quizás no llegaban los otros dos tampoco, nunca se sabe", analizó.
Un presente especial y el mensaje para la gente
A sus 38 años, viviendo cada partido con una mística particular, el líder futbolístico de la delegación nacional no ocultó el gran ambiente interno que sostiene el grupo en la concentración.
"Al Mundial lo vivo especial como siempre y todo este plantel disfruta de estar juntos y de competir, y de darle estas alegrías a la gente", expresó emocionado por el ida y vuelta constante con el público argentino.
Hacia el cierre de la charla con la prensa, Messi se mostró agradecido por el camino recorrido y el cariño de la hinchada, aunque prefirió mantener los pies sobre la tierra respecto a las chances del equipo de cara a las instancias decisivas. "Gracias a Dios les pudimos dar varias alegrías e intentaremos seguir en esta sintonía. Pero pasito a pasito, esto es largo y difícil", concluyó.



