El fútbol argentino despide a Miguel Ubaldo Ignomiriello, uno de sus grandes formadores. El histórico entrenador murió este viernes a los 99 años y dejó detrás una trayectoria que atravesó clubes, selecciones y generaciones de futbolistas. Pero en Rosario Central su nombre quedó asociado a una etapa particularmente importante: la de un entrenador que llegó a Arroyito con ideas novedosas y terminó dejando una marca que trascendió los resultados.

Ignomiriello desembarcó en Rosario Central en 1967, de la mano del entonces presidente Adolfo Boerio, con la misión inicial de reorganizar las divisiones inferiores. Poco después pasó a hacerse cargo del primer equipo y permaneció en el club hasta 1969. En esos años impulsó una verdadera transformación en la estructura del fútbol canalla.

Fue un adelantado para su época. Implementó dobles jornadas de entrenamiento, pretemporadas, concentraciones y nuevas formas de organización, además de promover mejoras en la infraestructura y crear un Departamento de Fútbol. También dispuso que el equipo realizara trabajos en la cancha de Argentino de Rosario para preservar el césped del viejo estadio de Arroyito.

     

Pero quizás su mayor legado estuvo dentro de la cancha. Ignomiriello apostó por los jóvenes y les abrió la puerta del plantel profesional a varios futbolistas que después serían protagonistas de la historia de Central. Durante su ciclo aparecieron nombres como Miguel Bustos, Raúl Castronovo, Alberto Fanesi, “Hijitus” Gómez y Roberto Gramajo, mientras que también consolidó a jugadores como Aldo Poy, Aurelio Pascuttini, Ricardo Palma y Luis Giribet.

Como entrenador del primer equipo, Ignomiriello dirigió 107 partidos, con 47 triunfos, 36 empates y 24 derrotas. Una de sus mejores campañas fue la del Nacional de 1968, cuando Central quedó a apenas un punto de Vélez, River y Racing, que luego definieron el campeonato en un triangular ganado por el conjunto de Liniers.

También tuvo una marca particular en los clásicos rosarinos: durante su ciclo, Central permaneció invicto en sus primeros ocho enfrentamientos ante Newell's. Ese registro se mantuvo durante décadas hasta que fue superado por Miguel Ángel Russo en 2014.

“Don Miguel”, siempre cerca de Central

 

Muchos años después de su salida del club, Ignomiriello siguió ligado afectivamente a Rosario Central. En septiembre de 2023 regresó a la Ciudad Deportiva, donde brindó una charla para futbolistas, técnicos y coordinadores de las divisiones inferiores acompañado por dos de sus discípulos, “Hijitus” Gómez y el “Flaco” Landucci.

Al finalizar aquella jornada recibió una plaqueta en reconocimiento a sus “años de dedicación y amor” por la institución y una camiseta de Central con el número 10 y su apellido.

Su vínculo con el club también fue reconocido institucionalmente por la ciudad. En 2013 fue distinguido como Profesional Distinguido de Rosario, en reconocimiento a su trayectoria y a su aporte al deporte local. Entre los fundamentos de aquella distinción se destacó precisamente la transformación que había impulsado en el fútbol de Central.

A los 99 años, Ignomiriello se fue dejando una historia enorme detrás. En Estudiantes fue el creador de la famosa “Tercera que Mata”.

También tuvo un papel destacado primero en juveniles y luego formando parte de la recordada "Selección Fantasma", el grupo preparado especialmente para adaptarse a la altura antes de los encuentros decisivos de las Eliminatorias para el Mundial de 1974.

Mario Alberto Kempes tuvo sus primeras experiencias internacionales en la Selección Argentina bajo la dirección técnica de Miguel Ubaldo Ignomiriello