“Newell’s tiene que volver a estar en lo más alto de la tabla. Nuestra meta es de superación, nuestro objetivo es no mirar hacia abajo, sino hacia arriba. Nuestros rivales directos son los de arriba, y lo digo sin soberbia... El equipo tiene la postura de que va a ganar el partido. No tengo explicación pero sale energía de todos lados y eso hace fuerte al equipo”.
La declaración de Kudelka a fines de agosto parecía exagerada porque el equipo, más allá de su visión, no ofrecía síntomas de consolidación como para transformarse en un rival competitivo, a pesar de que ya existía una mejora sustancial en el rendimiento. Es que cuando se viene de tan abajo, no queda otra que empezar a superarse paulatinamente.
Aunque lo jure, el técnico nunca dejó de mirar la tabla de abajo, hubiera sido una irresponsabilidad. Pero al final tenía razón en su sentencia que él mismo se encargó de aclarar que no era soberbia: “Nuestro objetivo es mirar hacia arriba”.
Y Newell’s terminará la fase de grupos del Clausura, más allá de los resultados frente a Unión e Instituto, peleando por un lugar en los octavos de final.
¿Se acuerdan cómo cerró la temporada pasada? Como para olvidarlo: sufriendo hasta el final y dependiendo de otros para no caer a la Primera Nacional.
Por supuesto que será muy importante que Newell’s termine entre los ocho, pero mucho más valiosa es la resurrección futbolística de un equipo que parecía condenado por una gestión impresentable primero y el muy mal comienzo de la actual después.
Cuando se fue la dupla Orsi-Gómez y después de un mercado de pases espantoso, Newell’s era número puesto para pelear por no descender.
Para valorar dónde están, los rojinegros deben recordar de dónde vienen.
“Nuestro objetivo es mirar hacia arriba”, dijo Kudelka en agosto y parecía más una arenga que un objetivo de un entrenador que hasta se puso al hombro un mercado de pases que acomodó la defensa con dos zagueros centrales con trayectoria y a partir de allí, con el aporte importante de Mazzantti, a quien el técnico rescató de un falso paso por Independiente, Newell’s se fue fortaleciendo hasta transformarse en un equipo competitivo.
Un estado impensado e inimaginable un tiempo atrás.
Será muy importante que Newell’s termine entre los ocho, pero mucho más valiosa es la resurrección futbolística
Claro que la necesidad tiene cara de hereje y este plantel que Kudelka fue modelando pieza por pieza tendrá bajas para la próxima temporada. Será muy difícil que el club pueda soportar la presión de las ofertas por sus jóvenes, que ya insinúan cosas buenas para lo que vendrá.
Conservar a Regiardo, un capitán de 20 años recién cumplidos y a Gómez Mattar (18), protagonista en todas las selecciones de su edad y rueda de auxilio permanente para el doble cinco, será un verdadero desafío.
Y Reinatti, un arquero consolidado de apenas 23 años, otra pelea que Newell’s deberá dar, pero con pocas chances de ganarla. Sólo el sentido de pertenencia de los chicos puede actuar como dique de contención por un par de años, pero es difícil. Las deudas son muy grandes, Newell’s no tiene mucha espalda en la tesorería para resistir.
Pregunta random: ¿qué pasa con Valentino Acuña? ¿Qué pasó con Acuña?
Pero el reto más importante será retener a Kudelka más allá de los próximos resultados.
El y los jugadores sacaron a Newell’s del fondo del mar.



