Rosario Central ya conoce su ruta en la Copa Libertadores y, como buen torneo sudamericano, no será solo una cuestión de fútbol. También habrá que mirar el mapa, cargar millas y prepararse para una travesía que mezcla cercanía, altura y largos vuelos.
El Canalla integra el Grupo H junto a Independiente del Valle de Ecuador, Libertad de Paraguay y Universidad Central de Venezuela. Si bien un primer análisis permite establecer que, en la teoría, al equipo de Jorge Almirón no le tocó una zona de las más complicadas por el poderío de los rivales, el combo en términos logísticos lo ubica en una zona media-alta del ranking de kilómetros recorridos.
En total, el equipo rosarino deberá afrontar cerca de 20.600 kilómetros –entre ida y vuelta– en condición de visitante. No es el peor escenario de la Copa, pero tampoco uno cómodo. Es, como suele decirse en el fútbol, un grupo “tramposo”.
Si se compara con otros argentinos, el panorama toma más dimensión. Mientras Boca Juniors apenas supera los 11.000 km y Estudiantes de La Plata ronda los 14.000 km, Central casi duplica esos recorridos. Dentro del lote nacional, queda claramente entre los que más desgaste tendrán.
El viaje más accesible será a Asunción, para enfrentar a Libertad: poco más de 900 kilómetros de ida y un contexto conocido. Pero hacia el norte todo se vuelve más complejo. Sangolquí, al sureste de Quito, implica altura (2.500 metros sobre el nivel del mar), exigencia física y más de 4.300 kilómetros. Y Caracas aparece como el destino más lejano, con unos 5.100 km y condiciones totalmente distintas.
Los estadios que visitará Central
La Libertadores, siempre desigual
En el contexto general del torneo, la diferencia logística es fuerte. Equipos como Deportivo La Guaira van a superar los 34.000 kilómetros recorridos de visitante, mientras otros como Boca o Nacional de Montevideo apenas recorren un tercio.
Central queda en el medio, pero tirando hacia el lado exigente. No es el más castigado, pero tampoco tiene margen para relajarse.
La Libertadores siempre propone algo más que fútbol. Hay viajes, contextos, climas y canchas que pesan. Y ahí Central tendrá que hacerse fuerte para soñar con la gloria de la mano de Ángel Di María.



