El empate transitorio de Jude Bellingham para Inglaterra frente a Noruega, en el marco de los cuartos de final del Mundial, desató una gran polémica. Todo estalló durante el tiempo adicionado de la primera parte. Tras un saque de arco, la pelota rozó el cable de una cámara aérea de la transmisión oficial (Sky-Cam) segundos antes de que el mediocampista británico anotara el 1 a 1.

Tras haber recibido el gol, el arquero noruego Örjan Nyland corrió directo hacia el árbitro francés Clement Turpin. El guardameta señaló hacia arriba para advertir sobre el impacto del balón con la estructura, pero el juez desestimó el reclamo y permitió que el marcador subiera al tablero. A su vez, los encargados del VAR tampoco detuvieron las acciones para revisar el recorrido de la pelota.

Frente a este escenario, el exárbitro internacional Mark Clattenburg apuntó contra el desempeño de las autoridades. El exjuez inglés de 51 años remarcó que el sistema de videoarbitraje debió intervenir de oficio. "Si la pelota toca un objeto ajeno al terreno de juego, el árbitro tiene que interrumpir el partido", sentenció el especialista para graficar el error de Turpin.

Con el correr de los minutos, se conoció que FIFA comunicó que revisaron los datos de los famosos chips que tiene integrado el balón oficial del Mundial 2026. De acuerdo a lo que dijo la entidad máxima del fútbol internacional, no hubo toque con los cables.

     

 "Antes del gol de Inglaterra en el minuto 45+2 contra Noruega, el sensor en el Connected Ball no mostró ningún pico en el "latido del balón" cuando estaba en el aire, y por lo tanto no hay evidencia de que el balón tocara el cable aéreo y cambiara el movimiento del balón", comunicaron.