Ciudad de México (enviada especial de Rosario3)._ Jueves 11 de junio. Son las 4 de la mañana y acaba de sonar el despertador para interrumpir el poco sueño que permitió el ruidozo tránsito de la Ciudad de México. En Rosario todavía duermen, pero acá ya arrancó la fiesta: hoy comienza el Mundial 2026. 

Nuestra maratón comenzó así de temprano. El destino, el mítico Estadio Azteca para el partido inaugural entre México y Sudáfrica que terminó con una ciudad desbordada de contenta, como si el Tri ya fuera campeón. 

La primera escala fue el FIFA Fan Festival. Miles de mexicanos que no pudieron conseguir una de las inaccesibles entradas para el debut, se volcaron en masa al predio para armar su propio estadio. Para ellos, el Mundial se jugaba ahí, en la pantalla gigante. Con banderas verdes y sombreros de mariachi, lo siguieron con la misma pasión como si hubieran estado adentro de la cancha. 

De ahí, el verdadero desafío: llegar al Coloso de Santa Úrsula, como le dicen allá al estadio Azteca. Entre el caos vehicular, avenidas colapsadas y bocinazos, el viaje se transformó en una carrera contra el tiempo. Logramos cruzar los accesos y pisar el sector de prensa apenas una hora antes de que arrancara la ceremonia inaugural. 

 Familias enteras de verde para acompañar a su selección, que ya coronan campeona mundial. (Foto: Rosario3)
. Familias enteras de verde para acompañar a su selección, que ya coronan campeona mundial. (Foto: Rosario3)

Una fiesta que llegó al Ángel

Adentro de la cancha, el Tri cumplió. El triunfo 2 a 0 sobre Sudáfrica desató un fervor que la ciudad tenía contenido desde décadas. Presagiaba para muchos la anhelada estrella. Un primer campeonato mundial.

Los goles se gritaron con el alma en las tribunas, pero el verdadero sismo ocurrió afuera, en las calles.

Una vez consumada la victoria, el caos de tránsito mutó a pura fiesta. La marea verde, blanca y roja dejó el Azteca y las pantallas del Fan Fest para confluir en un solo lugar: el emblemático Monumento al Ángel de la Independencia, sobre el Paseo de la Reforma.

Caminar por ahí era transportarse a la alegría del Argentina campeón en Qatar. Miles y miles de personas saltando, cantando, copando los carriles centrales de la avenida y trepándose a los semáforos. La euforia era total, desmedida. Exagerada, para tratarse del primer partido de la fase de grupos.

 .Una vez consumada la victoria, el caos de tránsito mutó a pura fiesta.  (Foto: Rosario3)
. .Una vez consumada la victoria, el caos de tránsito mutó a pura fiesta. (Foto: Rosario3)

"¿Con esto ya lo ven a México campeón?". La respuesta, entre risas y con una confianza ciega, se repitió casi como un mantra: "¡Claro que sí, güey, éste es nuestro Mundial!".

Si lo de hoy fue solo el debut y ya se vivió como la final del mundo, resulta difícil imaginar lo que puede ser esta ciudad si México alcanza la Copa. Pero todavía falta. Por ahora, la Ciudad de México no duerme, el Ángel sigue iluminado de verde.

El debut de México ante Sudáfrica transformó el histórico caos vial de la DF en una fiesta desmedida. Camisetas verdes, sombreros de mariachi y una confianza ciega que recuerda a los festejos argentinos de Doha: en las calles ya se sienten campeones. (Foto: Rosario3)
El debut de México ante Sudáfrica transformó el histórico caos vial de la DF en una fiesta desmedida. Camisetas verdes, sombreros de mariachi y una confianza ciega que recuerda a los festejos argentinos de Doha: en las calles ya se sienten campeones. (Foto: Rosario3)