La dirigencia de Wimbledon, tercer Grand Slam del circuito de ATP del tenis profesional, tomó la decisión de no repartir acreditaciones de prensa a los influencers en su edición del 2027. La medida se emplea ante las reiteradas faltas cometidas por los creadores de contenido durante el US Open de esta temporada. 

Siendo el torneo más tradicional del calendario, el único Grand Slam que se disputa sobre césped y con varias costumbres que se mantienen desde 1877, Wimbledon decidió cerrarle las puertas a las personas que trabajan en las redes sociales. 

Fueron los mismos tenistas que se quejaron sobre el comportamiento de los influencers en las diferentes tribunas de las canchas del US Open y que se fueron multiplicando durante las jornadas de competencia. La decisión se da para marcar un contraste total con la postura tomada por el certamen neoyorquino en este año, en el que se vio un aluvión de creadores de contenido en las tribunas, ante el malestar de los deportistas.

Según se confirmó desde Inglaterra, las fuerzas de seguridad pertinentes tendrán, además, la potestad de confiscar objetos como aros de luz, que han interrumpido la normal continuidad de los partidos, como le ocurrió a la japonesa Naomi Osaka, cuyo duelo de primera ronda ante la rusa Anastasia Zakharova tuvo que ser pausado.

     

Con reclamos por la realización de sesiones de fotos en plena tribuna, en un deporte en el que el nivel de concentración de los atletas requiere absoluto silencio y la menor cantidad de distracciones posible desde las tribunas en los momentos de juego, Osaka reclamó que deben respetarse los códigos del deporte “por mera cortesía” y que, aunque es positivo que se trate de popularizar al tenis, se debe “gestionar mejor”.

Por su lado, el experimentado tenista francés Adrian Mannarino cuestionó que el público “tiene permitido moverse en las tribunas durante los puntos”, algo sancionado en el resto de los torneos, y aseguró que no cree que sea “lo mejor para el tenis en general”, sentenciando: “Hay olor a marihuana en la cancha, ruidos en todos lados. La verdad que se está convirtiendo de a poco en un zoológico”.