El granizo arrasó algunos campos en Santa Fe: “Hace muchos años no veíamos algo así"

"El Niño" mostró sus garras en la cuenca lechera santafesina. El productor Mauricio Abratte, contó el impacto a Ecos365 tras sufrir graves daños en su establecimiento

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Una intensa granizada castigó sectores de la cuenca lechera santafesina y provocó daños en campos de la zona de Galisteo y Ataliva. El fenómeno, registrado durante la mañana, dejó importantes consecuencias en pasturas destinadas a la confección de reservas y también afectó lotes de trigo, en un episodio que sorprendió por la cantidad de piedra caída y la duración de la tormenta.

Mauricio Abratte, productor de la región, describió el alcance del temporal y la incertidumbre que enfrenta ahora para reorganizar el esquema productivo. Según relató, la tormenta descargó sobre una franja de aproximadamente 10 kilómetros de ancho y se extendió a lo largo de varios kilómetros.

“Agarró una franja bastante ancha, más o menos unos 10 kilómetros, varios kilómetros de largo, una manga de piedra”, contó al referirse al fenómeno ocurrido alrededor de las 8.30 de la mañana.

“Hacía muchos años que no veíamos algo así”

La intensidad de la granizada fue uno de los aspectos que más llamó la atención de los productores afectados. Aunque las piedras no eran de gran tamaño, la cantidad acumulada y los minutos durante los cuales cayó granizo provocaron daños importantes en los lotes alcanzados.

“Hace muchos años que no veíamos. De esta intensidad, de esta magnitud, no recuerdo, la verdad que no recuerdo”, afirmó Abratte.

El productor recordó que en la zona se habían registrado episodios similares hace aproximadamente 15 o 20 años, pero señaló que no tiene presente un antecedente de características comparables al ocurrido esta vez.

La tormenta también tuvo un comportamiento muy irregular. Mientras en el establecimiento de Abratte se registraron alrededor de 50 milímetros de lluvia, a apenas tres o cuatro kilómetros cayeron unos 10 milímetros. Hacia la zona de Humberto, en tanto, prácticamente no se registraron precipitaciones.

Esa marcada diferencia refleja el carácter localizado del fenómeno: en pocos kilómetros, las condiciones cambiaron de manera drástica, con campos alcanzados por la piedra y otros sectores que recibieron lluvias mucho menores o directamente quedaron al margen.

Pasturas dañadas y reservas forrajeras en riesgo

Uno de los impactos más sensibles para la actividad lechera es el daño sobre las pasturas que estaban destinadas a la confección de reservas. En los sistemas tamberos, la planificación forrajera resulta determinante para sostener la alimentación del rodeo y administrar los costos durante los próximos meses.

Abratte explicó que contaba con pasturas preparadas para avanzar con esa estrategia y que el granizo modificó por completo el escenario previsto.

“Tenía pasturas como para hacer reserva”, señaló, y agregó que también observó daños importantes en lotes de trigo sembrados por productores vecinos.

La consecuencia inmediata es la necesidad de revisar la disponibilidad de alimento y evaluar alternativas para compensar las pérdidas. El problema no se limita al daño visible sobre los cultivos: también obliga a recalcular decisiones de manejo, tiempos de aprovechamiento y planificación de las reservas.

La tormenta obliga a recalcular la estrategia productiva

Tras el episodio, Abratte y su equipo comenzaron a analizar cómo seguir y qué medidas tomar para atenuar las consecuencias del temporal.

“Esto ahora cambia toda la perspectiva de la rotación del pasto y demás. Es algo que no teníamos previsto, pero hay que sentarse y barajar y ver de nuevo”, explicó.

La situación plantea un desafío adicional para los productores de la cuenca lechera, donde cualquier alteración en la oferta forrajera puede repercutir sobre la organización del establecimiento y los costos de alimentación.

Por el momento, el productor señaló que están conversando con el equipo de trabajo para definir los próximos pasos. La posibilidad de recuperar parte de lo afectado y reorganizar el esquema de reservas dependerá de la evaluación de los daños y de las alternativas disponibles en cada campo.

Una misma tormenta, consecuencias muy diferentes

El testimonio de Abratte también puso de manifiesto la dificultad de anticipar el impacto concreto de estos eventos meteorológicos. Aunque las tormentas puedan estar anunciadas, su trayectoria y la intensidad con la que afectan cada establecimiento siguen siendo variables decisivas.

En este caso, la piedra alcanzó varios campos de la zona, incluidos distintos lotes pertenecientes al propio productor, aunque con diferencias en la intensidad del daño.

El resultado fue un escenario desigual, en el que la distancia de apenas unos kilómetros marcó una diferencia sustancial entre establecimientos.

Para los productores afectados, el desafío ahora será dimensionar las pérdidas, reorganizar las decisiones agronómicas y buscar alternativas para sostener la producción.

Pese al golpe recibido, Abratte transmitió una postura de resiliencia frente a la adversidad climática. “Cuando uno se levanta, se da cuenta que enganchás el tren y hay que meterle para adelante por la vía”, expresó.

Una frase que resume el momento que atraviesan los productores alcanzados por la granizada: volver a evaluar, recalcular y seguir trabajando, mientras intentan amortiguar las consecuencias de un fenómeno que alteró sus planes en cuestión de minutos.

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