La idea es simple y potente: aprovechar el verano para imaginar otros mundos, explorar posibilidades, jugar con materiales, sonidos, movimientos, palabras e historias propias. El Museo deja de ser una estructura estática y se transforma en un laboratorio de creatividad donde todos pueden ser protagonistas.

Qué vas a encontrar

El programa se despliega a lo largo de enero con actividades variadas que estimulan la imaginación desde diferentes lenguajes artísticos.

Actividades para toda la familia

  • Fiesta de máscaras: creación de máscaras inspiradas en la historia, la fantasía y la expresión personal.
  • Títeres y objetos vivos: teatralizar con juguetes y materiales simples para contar historias propias.
  • Astronautas y aventureros: juegos teatrales que invitan a recorrer mundos imaginarios.
  • De lo concreto a lo abstracto: talleres de pintura y fotografía para mirar el entorno desde otra perspectiva.

 Para los más chicos

Talleres de collage y exploraciones gráficas, ideales para experimentar con texturas, formas y colores.

  • Animalario fantástico: creación de animales imaginarios a partir del collage.
  • Teatros de papel: diseño de personajes y escenarios para inventar historias únicas.

Para adultos y personas mayores

  • Yoga en silla: una propuesta de movimiento suave, respiración y bienestar accesible para todas las edades.
  • Historias compartidas: recorridos dialogados y talleres pensados para personas mayores, con la posibilidad de participar de forma intergeneracional.

Talleres especiales

  • Las tres ecologías: exploración de texturas y paisajes a través de la técnica del gofrado.
  • Antropofagia moderna: una invitación a jugar con ideas del arte moderno para reinventar obras.
  • Vestidos para la ocasión: creación de disfraces inspirados en el cruce entre arte e identidad.

Dónde y cuándo

Todas las actividades se desarrollan en la sede del Museo Moderno, en Av. San Juan 350, Ciudad de Buenos Aires. El ciclo se extiende durante enero, con distintos días y horarios para facilitar la organización de las familias.

Algunas propuestas son gratuitas y otras requieren inscripción previa, por lo que se recomienda consultar la agenda completa antes de asistir.

Por qué vale la pena ir

Este ciclo no es una simple agenda de talleres: es una invitación a vivir el verano desde la curiosidad y la imaginación. El Museo rompe con la idea de “espacio para mirar arte” y se convierte en un lugar para hacer, pensar, crear y compartir.

Un plan cultural que conecta generaciones, estimula la creatividad y demuestra que el arte también puede ser juego, experiencia y descubrimiento. Ideal para recomendar sin dudar en estas vacaciones.