Las intensas lluvias que azotan desde hace días la región de la Zona da Mata, en el estado brasileño de Minas Gerais, dejaron hasta este miércoles un saldo de al menos 36 personas muertas y otras 33 desaparecidas, en medio de derrumbes de viviendas, inundaciones y deslizamientos de tierra que devastaron barrios enteros en las ciudades de Juiz Fora y Ubá.

En un clima de desesperanza, rescatistas y vecinos continúan la búsqueda de los 33 desaparecidos tras el temporal desatado el lunes, que sepultó a decenas de habitantes en el sureste de Brasil.

De acuerdo con el Departamento de Bomberos, la ciudad más afectada es Juiz de Fora, donde se registraron 30 fallecimientos, incluidos al menos cinco niños, mientras que en Ubá se confirmaron otras seis víctimas fatales tras el colapso de casas y el avance del agua sobre zonas urbanas. Equipos de rescate continuaban trabajando durante la madrugada en la búsqueda de sobrevivientes y de personas sepultadas bajo el barro, en operativos que ya permitieron rescatar con vida a 208 habitantes.

     

Las tareas se ven dificultadas por el terreno anegado y la inestabilidad del suelo, que mantiene en alerta a las autoridades ante el riesgo de nuevos deslizamientos. El Centro Nacional de Monitoreo y Alerta de Desastres Naturales emitió para este miércoles una advertencia de “riesgo muy alto” de derrumbes adicionales en Juiz de Fora, donde varios barrios permanecen aislados tras el desborde del río Paraibuna.

“Nuestra familia está desesperada”, dijo entre lágrimas Josiane Aparecida, una cocinera de 43 años en Juiz de Fora que buscaba entre los escombros a los dos hijos de 6 y 9 años de su prima, así como su pareja. La mujer relató que la madre de los niños murió tras un deslizamiento de tierra y que la vivienda familiar, ubicada en el barrio Paineiras, quedó completamente destruida y enterrada por el lodo. “Tenemos esperanza y no tenemos, porque es muy difícil hallarlos y ya perdimos a dos”, lamentó.

Según la alcaldesa Margarida Salomão, el municipio acumuló más de 600 milímetros de precipitaciones en lo que va de febrero, el doble de lo previsto para todo el mes. Datos del Instituto Nacional de Meteorología (Inmet) indican que ya se registraron 579,3 milímetros, un 270 % más de lo esperado y suficiente para convertir a este febrero en el más lluvioso desde que existen registros, superando incluso el récord histórico de 1988.

El impacto social es significativo: unas 3000 personas quedaron sin hogar y al menos 600 familias fueron recomendadas a abandonar sus viviendas por riesgo estructural.

     

En Juiz de Fora, el gobierno municipal desalojó 25 calles y habilitó 15 escuelas como refugios temporales, además de suspender las clases en el sistema educativo local. En Ubá, en tanto, los servicios de salud municipales debieron interrumpirse debido a las inundaciones que afectaron centros de atención primaria, farmacias y unidades odontológicas.

Ante la magnitud de la emergencia, el gobierno federal reconoció el estado de calamidad pública declarado por Juiz de Fora y envió personal del Ejército, helicópteros y vehículos para reforzar las tareas de rescate. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva expresó su solidaridad con las víctimas y ordenó una “movilización inmediata” de equipos del Sistema Único de Salud (SUS) hacia la región, mientras que el mandatario interino, Geraldo Alckmin, aseguró que la asistencia se mantendrá para las familias damnificadas.

También el gobernador estadual, Romeu Zema, se trasladó a la zona afectada para supervisar los operativos, luego de que el gobierno de Minas Gerais decretara tres días de luto oficial por las víctimas fatales.

Otros desastres climáticos recientes

 

Esta tragedia se suma a otros desastres recientes vinculados a eventos climáticos extremos en Brasil. En 2024, inundaciones inéditas golpearon el sur del país y dejaron más de 200 muertos y unos dos millones de habitantes afectados, en una de las peores catástrofes naturales de su historia reciente.

Meteorólogos explicaron que el fenómeno fue provocado por una vaguada –una zona alargada de baja presión atmosférica– que favoreció la formación de tormentas intensas en medio de jornadas de calor y elevada humedad. Aunque se trata de un patrón habitual en el verano brasileño, las precipitaciones récord refuerzan la tendencia hacia eventos climáticos extremos asociados a la llamada “nueva normalidad” del cambio climático.

En ese contexto, especialistas advierten que podría formarse en los próximos días una Zona de Convergencia del Atlántico Sur (ZCAS), lo que incrementaría nuevamente las lluvias en el sudeste del país. El Inmet mantiene vigente hasta el viernes una alerta de “peligro alto” por acumulación de precipitaciones que alcanza a 607 ciudades de las regiones sudeste, sur y nordeste de Brasil, lo que podría agravar aún más la situación en las áreas ya afectadas.