Rosario es un horno. Lo suele ser en el verano. Y como las personas y las mascotas, las plantas de interior lo sufren mucho. Pero con el cuidado correcto pueden sobrevivir otra primavera. Fertilizante, sombra y riego –pero no cualquier riego– son los tres pilares esenciales para mantenerlas sanas.
Si bien Rosario cuenta con una humedad promedio alta –suele superar el 70%–, en los meses de mucho calor, tiene que incrementarse igual la frecuencia de riego. Consultadas por El Tres, las paisajistas Alejandra Audisio y Silvia Van Domselaar brindaron consejos y corrigieron los errores más comunes; por ejemplo, mojar las hojas al regar. Esto produce un “efecto vidrio” que las quema con el sol.
Entonces, la recomendación es regar la tierra durante la mañana bien temprano o a la tardecita. Con los calores de 35 grados o más las plantas subtropicales evaporan agua muy rápido. Un truco adicional es ponerles un plato con piedras y agua debajo (sin que la maceta toque el agua) para que la evaporación las mantenga frescas.
Ahora bien, si de plantas subtropicales se trata –como los filodendros, las arecas, las monsteras, los gomeros, las alocasias, los helechos, y las cunas de Moisés, muy comunes en las casas rosarinas–, lo ideal es preservarlas del sol directo y cubrirlas con mediasombras.
Otra recomendación es el uso de fertilizantes de lenta liberación que combinen nitrógeno, fósforo y potasio; tres elementos fundamentales para la nutrición de las plantas. Incluso la propia cáscara de banana en la tierra puede ser de ayuda.



