Un ejemplar de 338 kilos fue desembarcado en Yorkshire por primera vez desde 1939. Científicos del Met Office, Trinity College y Exeter explicaron el fenómeno detrás de su regreso: mares más cálidos, más alimento y dos décadas de cuotas estrictas.
Tras desaparecer casi por completo en los años 60 por sobrepesca, el depredador más veloz del Atlántico -capaz de alcanzar 70 km/h- se multiplica frente a las costas de Devon, Cornualles y ahora el noreste inglés. El caso de Whitby confirma que su área de distribución se está expandiendo y abre el debate sobre el futuro del ecosistema británico.
El puerto de Whitby, en Yorkshire, vivió una escena que no se repetía desde antes de la Segunda Guerra Mundial. Pescadores locales desembarcaron un atún rojo del Atlántico de 338 kilos, el primero que llega a ese muelle desde 1939. En su época dorada, durante el boom de la pesca deportiva de altura de los años 30, Whitby ostentaba el récord británico con un ejemplar de 386 kilos. Después, el silencio.
Durante casi 90 años, el gigante de sangre caliente, habitual del Mediterráneo y del Atlántico templado, desapareció de las aguas británicas. Ahora no solo volvió, sino que lo hace en masa.
Brute of a fish �� first tuna landed in Whitby for 76 years yesterday pic.twitter.com/Yx0dxncWin— Mike (@MikeyHobson3) August 17, 2026
¿Por qué está de vuelta?. Los científicos apuntan a una combinación de factores climáticos y humanos. Por un lado, el calentamiento del mar. Según el Met Office, 2025 fue un año excepcional: el Reino Unido estuvo más de tres cuartas partes del año bajo condiciones de ola de calor marina. Fenómenos similares se registraron en 2022 y 2023, y en 2026 las temperaturas volvieron a estar significativamente por encima del promedio.
"Nuestros resultados proporcionan indicios tempranos de que los peces se están desplazando más al norte de lo esperado, y creemos que esto se debe al calentamiento de los mares", explicó Grace McNicholas, doctoranda del Trinity College de Dublín que lidera un estudio sobre la distribución de la especie.
Las aguas del suroeste, frente a Devon y Cornualles, ya están repletas de atunes. Lo novedoso es que ahora proliferan también en el Mar del Norte, mucho más frío históricamente. Por otro lado, la regulación. La Dra. Lucy Hawkes, ecóloga de la Universidad de Exeter, lo resume así: "El atún rojo probablemente siempre estuvo en aguas británicas, pero fueron víctimas de la sobrepesca en toda la zona donde habitan".
Hacia mediados de los 50 y principios de los 60, la población colapsó. "Han estado regresando a aguas británicas desde al menos 2014, y más recientemente frente a la costa noreste, particularmente frente a Whitby", señala Hawkes.
El punto de inflexión fue 2007, cuando se introdujeron cuotas mucho más estrictas a nivel internacional. Este año, los pescadores comerciales del Reino Unido tienen un límite total de apenas 120 toneladas, repartidas entre un máximo de 30 embarcaciones con licencia anual otorgada por el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (Defra). Cada ejemplar puede venderse por miles de libras en el mercado, pero la pesca está fuertemente controlada y monitoreada.
Un mar más productivo... y más inestable
Una investigación reciente de la Universidad de Exeter encontró otra clave: qué comen. Los atunes capturados en costas británicas se habían alimentado masivamente de pequeños peces grasos como anchoas, sardinas y espadines. La abundancia de estas especies forraje en aguas del Reino Unido les ofrece un banquete ideal.
Su presencia es, para los biólogos, una buena noticia. "El atún rojo es también un depredador superior que solo puede habitar estas aguas si los ecosistemas que se encuentran debajo de ellas están sanos", añade Hawkes. Su regreso coincide con un aumento de avistamientos de delfines y ballenas.
Pero no todo es celebración. El mes pasado, expertos alertaron sobre aumentos "extremos" de 5°C por encima de lo normal en algunas zonas británicas. "Puede ser emocionante ver llegar nuevas especies y todos disfrutamos viendo algo como un atún rojo del Atlántico o un pulpo, pero el problema es que también tenemos los impactos negativos", advirtió a la BBC el profesor Matt Frost, del Laboratorio Marino de Plymouth. "Estamos observando un descenso en el número de bacalaos y otras especies clave... además, están apareciendo otras especies que podrían desplazar a las especies autóctonas. Eso podría traer enfermedades y todo tipo de problemas".
Los científicos ahora marcan y monitorean a los ejemplares para responder la pregunta central: ¿estamos ante una visita temporal impulsada por olas de calor o ante una recolonización permanente?. La respuesta, por ahora, apunta a lo segundo. Como dijo al diario The Times la Dra. Katie Smith, de la Asociación de Biología Marina: "Hay una alta probabilidad de que sigamos viendo más atún rojo en aguas del Reino Unido como consecuencia de ello".



