Cada vez falta menos para que los rosarinos podamos volver a disfrutar del Monumento a la Bandera en plenitud. Las idas y vueltas en torno de la restauración, las promesas inclumplidas de varios gobiernos y los contratiempos parecen haber quedado atrás: el 5 de junio los trabajos estarían terminados. 

“La obra, vamos a decir, está casi concluida”, soltó aliviado Mariano Schor, titular de la constructora que realiza los trabajos de reparación, los cuales habían quedado frenados a comienzos de marzo por una deuda del gobierno nacional, pero que la cesión a Provincia terminó de destrabar

En marzo pasado, después de casi una década de anuncios, demoras y rediseños, con la presencia del gobernador Maximiliano Pullaro, se formalizó el traspaso de las obras de remodelación del Monumento Nacional a la Bandera de la Nación a la Provincia de Santa Fe.

“A partir de que el gobierno provincial tomó cartas en el asunto pudimos avanzar sin inconvenientes.Tengo que resaltar esto porque es importante”, agregó Schor. 

“Luego de la parálisis de la obra por falta de pago, el gobierno santafesino consiguió en tiempo récord que Nación traspase el contrato a la provincia. Nos pidieron que la obra esté finalizada antes del 20 de junio, dijimos que sí, nos tomamos ese compromiso y la verdad es que el gobierno pagó el 100% de la deuda”.

Y sumó: “Estamos trabajando en detalles de ajuste mínimos y de limpieza: cuestiones menores. Así que calculamos que el 5 de junio ya vamos a estar levantando el obrador. La verdad es que como empresa estamos muy orgullosos”.

La nueva sala de las Banderas y cuándo se habilita el ascensor

 

Desde Dyscon S.A. indicaron que va a notarse una diferencia importante en la sala de las banderas. Allí se hizo todo un nuevo sistema de climatización, algo que no había. Ya cuenta con todo un nuevo sistema de climatización frío-calor, que era muy necesario incluso para la conservación de los elementos históricos. 

“Ya está funcionando el ascensor, pero va a quedar habilitado el día del 20 de junio, después de que vienen los chicos a prometer la bandera, porque ese día habrá mucho movimiento. Por lo que tengo entendido, ya va a estar habilitado que la gente pueda subir al mirador”

La Fuente de las Proas volvió a funcionar y largar sus chorros de agua en el frente del Monumento a la Bandera de Rosario. El pasado martes se podía advertir la activación del flujo y se podía vislumbrar cómo se verá el edificio histórico más emblemático de la ciudad cuando su remodelación esté concluida. 

La ambiciosa puesta en valor del monumento incluye la reparación integral del sistema de cañerías, renovación de bombas de agua e iluminación, además de la recuperación de su entorno.

Una historia de promesas incumplidas

 

La valoración integral del Monumento a la Bandera fue anunciada por primera vez en 2016, durante la presidencia de Mauricio Macri. La obra se licitó, comenzó en 2017 y tenía un esquema de financiamiento compartido: 70 por ciento a cargo de Nación y 30 por ciento de la Municipalidad de Rosario. El plazo original preveía terminarla en 2018. Nunca ocurrió.

Lo que siguió fue una secuencia ya conocida en Rosario: atrasos en los pagos, recortes presupuestarios, reformulación del proyecto, desaceleración de tareas y un cronograma que se fue corriendo una y otra vez. En 2018, con la crisis económica de aquel año, el proyecto se achicó. En 2019, la entonces intendenta Mónica Fein dejó una frase que resumió el clima de época: dijo que el Monumento estaba “secuestrado”.

La gestión siguiente tampoco logró sacarlo de esa condición. Durante el gobierno de Alberto Fernández hubo nuevos anuncios y una nueva adjudicación. En febrero de 2023 se informó la continuidad de las tareas con la empresa Dyscon S.A., bajo un presupuesto de 530 millones de pesos y un plazo de ejecución de 12 meses. Pero la obra volvió a frenarse. Primero por la interrupción de pagos nacionales, después por la inflación y la redeterminación de costos, y finalmente por el congelamiento práctico del proyecto.

En febrero de 2025 se produjo una reactivación parcial, que generó otra vez expectativas de finalización. Sin embargo, esa reanudación tampoco alcanzó para darle continuidad plena. Este año volvió a quedar frenada y se aceleró entonces una alternativa que venían explorando la provincia y el municipio: que Nación cediera formalmente la obra para que Santa Fe pudiera tomarla y concluirla con recursos propios