El colectivo “Scaloneta” existe y es rosarino. Lo que podría parecer un boliche en movimiento es en realidad un vehículo para alentar y festejar los triunfos de la selección argentina. Gino, dueño de este fenómeno comentó cómo nació este colectivo que se transformó en cábala durante este Mundial 2026.
En diálogo con De 12 a 14 (El Tres), el creador de este vehículo reveló que tuvo la idea de plotearlo al comienzo del certamen y que lo llevó a cabo luego de la primera fecha ante Argelia. Esto desató una carrera contra el calendario para tener todo listo a tiempo.
������ ¡La Scaloneta rosarina existe y es una fiesta sobre ruedas!
Luces, música, banderas y pura pasión argentina. Lo que parece un boliche... ¡es un colectivo que no pasa desapercibido!
��️ Hablamos con Gino, su dueño, quien contó cómo nació la idea y todos los detalles de este… pic.twitter.com/n5O4myUV1b— De12a14 (@De12a14) July 17, 2026
Según lo que comentó, los plazos de producción, el trabajo de diseño y colocación se resolvió en menos de una semana. El diseñador encargado tradujo la idea original a las dimensiones del coche y completó la instalación en una sola jornada intensiva de labor dentro del galpón. A la luz de los resultados, el esfuerzo valió la pena y se convirtió en un verdadero amuleto.
El colectivo mundialista mantiene un itinerario durante cada jornada de partido, uniendo distintas zonas estratégicas de la ciudad para centralizar los festejos. El punto de partida suele cambiar pero siempre comienza en zona oeste: puede ser por Mendoza y Avenida Circunvalación o 27 de Febrero y la misma intersección.
El trayecto principal avanza en dirección al centro urbano utilizando arterias principales como la Avenida Pellegrini o 27 de Febrero para concluir con la caravana en la zona del Monumento Nacional a la Bandera, el epicentro histórico de las celebraciones locales.
Durante el viaje, el vehículo interactúa de manera constante con los peatones. En cada luz roja de los semáforos, el chofer autoriza el ascenso de los hinchas que piden sumarse a la travesía de forma espontánea, armando una tribuna improvisada sobre el asfalto.



