El presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva utilizó este martes la tribuna de las Naciones Unidas para lanzar una enfática defensa de la soberanía brasileña y advertir contra cualquier intento de interferencia extranjera. El mandatario se expresó en ese sentido cuando faltan menos de dos semanas para unas elecciones presidenciales que se anticipan muy ajustadas y en el marco de un clima de tensión con Washington.
“Brasil no es el patio trasero de nadie”, afirmó Lula ante la Asamblea General, al abrir la ronda de discursos de jefes de Estado. Aunque no mencionó directamente a Donald Trump, buena parte de sus mensajes parecieron dirigidos a Estados Unidos. Lula cuestionó la división del planeta en áreas de influencia, rechazó las presiones económicas y militares y advirtió que Brasil no permitirá que actores internos o externos condicionen las elecciones del próximo 4 de octubre.
“Necesitamos aliados para promover el desarrollo común. Dividir el mundo en zonas de influencia neocoloniales es una medida anacrónica”, afirmó. Y llevó luego el mensaje al terreno electoral: “No permitiremos que los enemigos de la democracia, internos y externos, atenten contra la voluntad popular. La democracia brasileña pertenece a los brasileños”.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirma durante su discurso en la apertura de la 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York que "Brasil no cabe en el patio trasero de nadie".
�� ONU. pic.twitter.com/M5067EGZz5— EFE Noticias (@EFEnoticias) September 22, 2026
Las relaciones entre Brasilia y Washington atravesaron fuertes turbulencias durante la campaña. La administración Trump impuso en julio aranceles del 25% a parte de los productos brasileños, además de otros gravámenes, en una disputa que rápidamente se convirtió en un tema electoral. Brasil consideró injustificadas las medidas, mientras Washington las vinculó, entre otras cuestiones, con prácticas comerciales que considera desleales.
Desde la ONU, Lula amplió el cuestionamiento. Defendió el sistema de pagos instantáneos Pix, rechazó el uso de aranceles como instrumento de presión y sostuvo que su país seguirá decidiendo de manera autónoma sus políticas económicas, comerciales y de seguridad. “Brasil continuará siendo un país soberano. Nadie, nadie nos apartará de este camino”, afirmó.
Uno de los mensajes más fuertes estuvo relacionado con la seguridad regional y el crimen organizado, otra fuente de fricción con Washington. Lula rechaza que grupos como el Primer Comando de la Capital (PCC) y el Comando Vermelho sean tratados bajo la misma lógica que organizaciones terroristas internacionales y sostiene que la cooperación debe concentrarse en combatir el tráfico de armas y el lavado de dinero, sin intervenciones externas.
“No subestimamos la amenaza de la criminalidad, pero no externalizamos la responsabilidad de controlar las fronteras. No necesitamos portaaviones fuera de nuestras aguas”, dijo.
El mandatario dedicó además una parte importante de su intervención a Gaza. Volvió a utilizar el término “genocidio” para describir la ofensiva del gobierno de Benjamin Netanyahu, una caracterización rechazada por Israel, y sostuvo que generaciones de palestinos cargarán con el trauma de la guerra.
La guerra entre Rusia y Ucrania ocupó otro tramo del discurso. Lula reiteró que ninguna de las partes conseguirá una solución definitiva en el campo de batalla y volvió a reclamar negociaciones. “Todos sabemos que no habrá vencedores en el campo de batalla. La diplomacia es la única opción”, afirmó.
En ese contexto reivindicó el Grupo de Amigos de la Paz, impulsado por Brasil y China para promover una salida negociada, y volvió a presentar a su país como un interlocutor autónomo del llamado Sur Global.
"Este es el momento más crítico de las Naciones Unidas"
Lula criticó a la ONU, dijo que "está fallando en una de sus misiones más importantes: librar a la humanidad del flagelo de la guerra" y señaló: "Su capacidad de proteger a los más vulnerables nunca ha sido tan débil". pic.twitter.com/sCrX2O17De— Corta (@somoscorta) September 22, 2026
Lula tampoco ahorró críticas contra la organización que lo recibía. “La ONU fracasa en una de sus misiones más importantes: librar a la humanidad del flagelo de la guerra”, sostuvo, y atribuyó parte de esa parálisis al Consejo de Seguridad. Brasil reclama desde hace años una reforma que otorgue mayor representación a América Latina, África y otras regiones.
Una elección abierta
El fuerte tono del discurso tuvo también un evidente trasfondo doméstico. Lula busca un nuevo mandato frente al senador Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, en una carrera que se estrechó de manera significativa durante las últimas semanas.
Los principales sondeos muestran una elección abierta, especialmente ante una eventual segunda vuelta. Datafolha ubicó a Lula con 46% y a Bolsonaro con 44%, una diferencia dentro del margen de error. Otra encuesta de Quaest colocó a Flávio un punto por encima del presidente, mientras BTG Pactual/Nexus mostró a Lula con un punto de ventaja. En todos los casos, el escenario es de empate estadístico.



