Shelvy Neal, de 80 años, celebró su servicio conmemorativo en vida en una propiedad de Macon, Georgia, Estados Unidos. Decenas de invitados llegaron para rendirle homenaje, aunque quien yacía dentro del ataúd no era ella, sino una figura de cartón a tamaño real.
Lo llamó "funeral Fomo", por miedo a perderse algo. Fue también su fiesta de cumpleaños, con torta temática, micrófono abierto y ella misma como organizadora, florista y oradora principal. Dijo que cuando llegue el momento de verdad, solo quiere una ceremonia simple junto a la tumba.
La idea, según contó la propia Neal a la cadena estadounidense WMAZ, nació en marzo, tras el entierro de su esposo. "Le dije: ‘Sabes, me encantaría estar en mi propio funeral’", recordó haberle comentado a su hija. "¿Y por qué no puedes?", le respondió ella. Ahí empezó todo. Madre e hija se pusieron manos a la obra para planificar lo que bautizaron como el "funeral Fomo", por las siglas en inglés de Fear Of Missing Out, miedo a perderse algo. El evento sería, a la vez, su funeral y su fiesta de 80 años.
"Se tratará de celebrar a Cristo y mi vida, 80 años de mi vida", dijo Neal antes de la ceremonia. "Fue una buena vida".
El lugar elegido no fue casual. La celebración se hizo en una propiedad que Neal y su difunto esposo tuvieron durante unos 25 años y que vendieron en 2020 a una funeraria. La venta tenía una condición especial: dos funerales, uno para cada uno de ellos. El de él ya se había cumplido. Faltaba el de ella. Alrededor de 100 personas asistieron. Mientras la figura de cartón descansaba en el ataúd, la verdadera homenajeada circulaba entre los invitados con una banda cruzada en el pecho que decía: "A petición popular".
Hasta la pastelería acompañó la ironía. Había una torta decorada con una escalera que conducía a las puertas del cielo y una leyenda: "Se niega a perderse nada... especialmente su propio funeral". En otro sector se leía: "Fomo: El funeral al que se niega a faltar".
La ceremonia tuvo micrófono abierto para que amigos y familiares compartieran recuerdos. Neal estaba lista para escucharlos a todos, con una advertencia. "Si quieren, pueden decir cosas malas", dijo antes del funeral. "Pero yo estaré allí y puede que les corte el micrófono". "Voy a controlar mi propio funeral", bromeó.
Y lo hizo. Preparó ella misma las flores, ofició como oradora invitada y dirigió cada detalle. "Creo que será más fácil para mi familia hacer algo así, pero además, ya sabes, los funerales son divertidos", explicó. "Y a mí me gusta divertirme".
Para el final, sin embargo, no quiere show. Cuando llegue el momento real de decir adiós, Shelvy pidió que no haya otro funeral. Solo una sencilla ceremonia junto a la tumba.



