La primavera irrumpió con fuerza en Rosario y el Parque Sunchales se transformó en uno de los escenarios más vistosos de la ciudad. A lo largo del paseo costero, las copas frondosas de los lapachos florecieron en intensas tonalidades rosadas que brillaron con el sol de este martes, luego de la lluvia.
La postal de la vegetación sobre la ribera del Paraná dialoga en un contraste perfecto con las imponentes y modernas torres de Puerto Norte a solo unos metros.
El fenómeno no solo atrae la mirada hacia las alturas, sino también hacia el suelo. A medida que las flores van cayendo con la brisa –por momentos ráfagas– de la costa, se forma sobre el césped una pintoresca e ininterrumpida alfombra de tonos magenta y rosados que tienta a caminantes, deportistas y fotógrafos a hacer una pausa para retratar el instante.
El lapacho rosado (Handroanthus impetiginosus, conocido tradicionalmente como Tabebuia avellanedae) es un árbol nativo de la región neotropical de América del Sur, característico del norte argentino y de la cuenca del Plata. Esta especie caducifolia se destaca por florecer de forma masiva entre el final del invierno y el comienzo de la primavera, regalando sus vistosas campanas florales justo antes de la aparición de sus primeras hojas verdes.



