El panorama humanitario en Venezuela se complejiza tras el impacto de los dos masivos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 en la escala de Richter que sacudieron al territorio el pasado 24 de junio. En un intento por canalizar financiamiento para las tareas de emergencia, el ministro de Relaciones Exteriores venezolano, Yván Gil, solicitó formalmente a la comunidad internacional y a los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el desbloqueo de los activos financieros soberanos que permanecen retenidos en el exterior.
El pedido de la diplomacia caribeña se formalizó de manera pública a través de las plataformas institucionales del funcionario. “El Gobierno Bolivariano instó a los países miembros de las Naciones Unidas a liberar los fondos soberanos retenidos del Estado venezolano”, dijo.
"Esta medida es crucial para disponer de los recursos necesarios para reconstruir tanto la infraestructura material como la calidad de vida de todos los ciudadanos afectados", argumentó el canciller mediante un comunicado en su canal de Telegram.
Las declaraciones del funcionario se concretaron de forma posterior al desarrollo de una sesión de carácter ministerial que congregó a diversos delegados internacionales para evaluar la respuesta humanitaria ante el desastre natural.
El cónclave estuvo coordinado en la ciudad de Caracas por el subsecretario general para Asuntos Humanitarios de la ONU, Tom Fletcher —quien arribó al país para supervisar el despliegue logístico de asistencia—, y contó con el monitoreo en el terreno del coordinador residente del organismo en territorio venezolano, Gianluca Rampolla.



