El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, redobló este viernes sus declaraciones sobre Groenlandia y aseguró que su país avanzará para tomar el control del territorio “por las malas” si no consigue hacerlo “por las buenas”. Según argumentó, se trata de una medida necesaria para evitar que Rusia o China ganen influencia en la región.
“Vamos a hacer algo con Groenlandia, les guste o no, porque si no lo hacemos, Rusia o China se apoderarán de ella, y no vamos a tener a Rusia o China como vecinos”, afirmó Trump ante periodistas en la Casa Blanca.
El mandatario sostuvo que su prioridad sería alcanzar un acuerdo, aunque dejó abierta la posibilidad de recurrir a la fuerza. “Me gustaría llegar a un acuerdo por las buenas, pero si no lo hacemos por las buenas, lo haremos por las malas”, insistió, al tiempo que aclaró que mantiene una buena relación con Dinamarca, país del que depende el territorio. “Soy fan de Dinamarca, han sido muy amables conmigo”, agregó.
Las declaraciones generaron una rápida reacción en Groenlandia. Los líderes de todos los partidos políticos, incluidos los de la oposición, difundieron un comunicado conjunto en el que rechazaron cualquier intento de anexión. “No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses, queremos ser groenlandeses. El futuro de Groenlandia debe ser decidido por el pueblo groenlandés”, señalaron.
Groenlandia es un territorio semiautónomo bajo soberanía de Dinamarca y, según reconocen fuentes de la Casa Blanca, el gobierno estadounidense analiza distintas opciones para avanzar sobre su control, sin descartar una eventual intervención militar. Tanto el gobierno groenlandés como el danés reiteraron que la isla no está en venta.
La posibilidad de que Estados Unidos actúe por la fuerza también encendió alarmas en Europa. Otros miembros de la OTAN advirtieron que una decisión de ese tipo tendría graves consecuencias para la alianza militar. En un comunicado conjunto, líderes de Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Polonia y España remarcaron que Groenlandia “pertenece a su propio pueblo”.
Consultado sobre versiones que indican que Washington evaluó ofrecer pagos económicos a los habitantes de la isla para convencerlos de sumarse a Estados Unidos, Trump evitó dar precisiones. “Todavía no estoy hablando de dinero para Groenlandia”, dijo.
Desde Nuuk, la capital groenlandesa, varios residentes expresaron su rechazo a esa posibilidad. “No, gracias. Es absolutamente seguro que no queremos eso”, afirmó Simon Kjeldskov. En la misma línea, Juno Michaelsen sostuvo: “Sea cual sea la cantidad, diremos que no. Nos pertenece a nosotros y solo a nosotros”.
En paralelo, diplomáticos de Groenlandia y Dinamarca mantuvieron reuniones esta semana en Washington con funcionarios de la Casa Blanca. Además, el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, junto a otros líderes partidarios, anunció que se adelantará una sesión del parlamento local, el Inatsisartut, para debatir una respuesta formal a las amenazas del gobierno estadounidense. La fecha del encuentro aún no fue confirmada.



