El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de un arancel del 25% a cualquier país que mantenga relaciones comerciales con Irán, una medida que podría impactar de lleno en China, uno de los principales socios del país asiático y también de Washington.

“Con efecto inmediato, cualquier país que haga negocios con la República Islámica de Irán pagará un arancel del 25% en todo intercambio comercial con Estados Unidos”, escribió Trump en su red Truth Social. Por el momento no brindó precisiones sobre cómo se aplicará la medida ni qué tipo de operaciones quedarán alcanzadas.

La Casa Blanca evitó dar detalles adicionales, lo que abrió interrogantes sobre el alcance real de la decisión y los países que podrían verse afectados.

De avanzar, la medida podría elevar los aranceles a productos chinos hasta un piso del 45%, frente al 20% actual. China es uno de los mayores socios comerciales de Irán y concentra, según estimaciones que publicó CNN, más del 90% de sus exportaciones de petróleo, muchas de ellas canalizadas a través de intermediarios.

Tras el anuncio, la embajada china en Washington rechazó la decisión y advirtió que tomará “todas las medidas necesarias” para defender sus intereses. “Las guerras comerciales no tienen ganadores”, sostuvo un vocero del gobierno de Beijing.

Además de China, India, Emiratos Árabes Unidos y Turquía figuran entre los principales socios comerciales de Irán. En ese marco, Trump ya había endurecido este año los aranceles a productos indios, como castigo por la compra de petróleo ruso.

La medida se suma a una estrategia que Trump viene sosteniendo en su segundo mandato, basada en el uso de la ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional para imponer aranceles. Sin embargo, ese mecanismo está siendo cuestionado en la Corte Suprema de Estados Unidos, que podría fallar en contra del gobierno en las próximas semanas. De ocurrir, el país debería devolver miles de millones de dólares recaudados por esos gravámenes.