El histórico chalet Díaz, sobre una terraza frente al Obelisco, fue puesto nuevamente a la venta. De hecho, se ofrece todo el edificio de 1927 en el que funcionó la mueblería Díaz, la más grande de Sudamérica en su época y sobre el que se apoya la llamativa vivienda, que supo habitar Rafael Díaz. La casa de tipo normando, de dos plantas y un altillo, desentona con la torre de estilo francés de nueve pisos de oficinas.
Según la ficha inmobiliaria, el edificio tiene 10.300 metros cuadrados construidos, de los cuales alrededor de 7.500 m² son superficies actualmente rentables. Cada piso tiene 800 metros cuadrados. El inmueble cuenta también con subsuelo y cocheras. Por toda la propiedad, incluido el chalet, piden 8 millones de dólares.
Como fue declarado Bien Integrante del Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, dentro de la categoría “Sitios o Lugares Históricos”, bajo el amparo de la Ley 1.227, cualquier proyecto que realicen los eventuales compradores del conjunto estará condicionado a ese estatus histórico y deberá adecuarse a las normas vigentes en materia de accesibilidad, seguridad y prevención de incendios.
Sus interiores conservan gran parte de sus elementos originales, entre ellos pisos de pinotea, aberturas, ventanales y luminarias de época. De hecho, el bisnieto de Díaz, Diego Sethson Díaz, es el actual responsable de preservar el valor patrimonial del chalet.
Durante casi toda su historia, el chalet Díaz se reservó únicamente para reuniones familiares manteniendo así su misterio en el imaginario popular. Pocos privilegiados pudieron subir antes de que se abriera al público, como dos fotógrafos y el grupo Almendra, de Luis Alberto Spinetta, en la década de los 70.
Quién fue Rafael Díaz
Según reseñó Infaboe y Noticias Argentinas, Rafael Díaz llegó de España a los 14 años, sólo con su mamá. Trabajaron en un negocio de telas de Once donde incluso dormían: el dueño del comercio cerraba con llave a las 20 y les volvía a abrir a las 7 del día siguiente.
Tras reclamar mejores condiciones laborales –que no les cumplieron– se fueron a otro negocio, pero luego volvieron a pedido del propio comerciante y así Rafael se convirtió en una suerte de gerente de varios negocios de telas hasta que pegó el salto de rubro y comenzó a vender muebles. Con el tiempo logró construir la mítica Muebles Díaz, la más grande de Sudamérica que continuó incluso algunos años más después de su muerte en 1968. Cerró en 1985 y el edificio fue alquilando para oficinas.
El creador de la Mueblería Díaz también fue dueño del Teatro Buenos Aires, del Cine Shuar y tuvo varios edificios sobre la avenida Corrientes. Hasta su propio equipo de fútbol, el Club Atlético Muebles Díaz, y la famosísima radio Muebles Díaz, precursora del marketing en la comunicación, con las antenas y el dial que luego fue Radio Rivadavia.



